Entre los festejos que aportaban fondos a la Cofradía de Ánimas estaban los bailes de Inocentes y Reyes, de los que existen múltiples referencias en el antiguo Reino de Murcia.

​En la segunda mitad del siglo XVIII, las actas de la Cofradía hablan de “la festividad de los Inocentes”, del “día de los Inocentes” y de la “función y limosna del día de los Santos Inocentes”.

​Debemos entender la citada “función” en la acepción de “fiesta mayor de un pueblo o festejo particular de ella”.​Como ejemplo de la Fiesta de los Inocentes en Sax, tenemos los años 1783 y 1785.

​En 1783, los ingresos provienen de la limosna del día de los Inocentes, del baile de ese día, de la rifa de un rollo y del baile de caretas del día de Reyes:

Se les haze cargo de doscientos sesenta y ocho reales que se sacaron Día de Inocentes.

Se les hace cargo de ciento y once reales que se sacaron del baile.

Se les haze cargo de un rollo que se rifó en seis reales.

Se les haze cargo de cien reales que sacaron el día de Reyes de el baile de las caretas máscaras)”.

Las cofradías de Ánimas organizaban los bailes subastados, en los que los hombres pujaban por la compañera de cada baile. Al cesar la música, se rifaban (subastaban) los abrazos.

​Los ingresos de 1785 están separados en día de Inocentes, máscaras, limosnas y correr un pavo:

“Se les hace cargo de cien reales que sacaron en las máscaras.

Se les hace cargo de trescientos reales vellón que sacaron el día de los Inocentes.

Se les hace cargo de quatrocientos quatro reales que sacaron de la limosna de campanillas y puertas.

Se les hace cargo de ochenta y cinco reales vellón que sacaron de un pabo que se corrió”.

En este caso la acepción de “correr” la debemos entender en su 36 acepción: “arrendar o sacar a pública subasta algo”, o sea, nuestra tradicional Rifa.

En mi opinión, podemos establecer una genealogía de algunos actos festeros, con origen en la Cofradía de las Ánimas, y que tras su extinción a finales del siglo XIX, continuaron en los Moros y Cristianos, como la Rifa y los bailes de máscaras, y en la “Bacalá”.

Véase la primera parte. 

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