Cinco festeros sajeños ataviados con los trajes de las comparsas de Moros, Cristianos, Garibaldinos y Caballeros de Cardona, portando el estandarte de la Mayordomía, representaban a las fiestas de San Blas y a la villa de Sax. Los festeros protagonizaron una exhibición de arcabucería que anunciaba el Año Jubilar en Alcoy.

El inconfundible sonido de las salvas de arcabucería al estilo sajeño sacudió Alcoy en una sucesión constante de disparos que recordaban la esencia más pura de nuestras fiestas de San Blas.
Las tradicionales fiestas de Sax estuvieron representadas por festeros y representantes de la Mayordomía de San Blas, en este acto que reunió a más de 200 participantes, cerca de 70 armas de avancarga, en el que participaron 14 localidades de la Comunitat Valenciana, así como representaciones de otras tradiciones de la pólvora llegadas desde Castilla-La Mancha, Cataluña, Baleares, Murcia y Andalucía. La ciudad de Alcoy se convirtió en el epicentro de la pólvora con una exhibición de arcabucería que sirvió como antesala del 750 aniversario del patronazgo de San Jorge, una efeméride que marcará los próximos meses con la celebración del Año Jubilar.
La villa de Sax lleva más de cinco siglos incluyendo la pólvora en sus fiestas.
El uso tradicional de la pólvora como elemento festivo es una de las características de nuestras tradiciones, que ha desembocado en las fiestas de Moros y Cristianos, en la actualidad dos festividades de la villa de Sax utilizan la pólvora con salvas de arcabucería, el alardo de las fiestas de San Sebastián, y las fiestas de San Blas.
En nuestra población este uso militar festivo está documentado desde el año 1543, ya que el archivo municipal de Sax proporciona varios ejemplos de fiestas y procesiones de los siglos XVI y XVII. Esta fiesta evolucionó a lo largo del siglo XVIII y se trasformó en soldadesca, haciendo salvas de arcabucería los citados días de San Sebastián, La Candelaria y San Blas.
En el siglo XIX sigue la utilización de la pólvora mediante estas salvas para festejar la llegada de visitas reales, como la de Carlos IV e Isabel II, o con motivos de celebraciones cívicas. El historiador Bernardo Herrero, en su Historia de Sax, deja constancia de la importancia de la pólvora en las fiestas de Moros y Cristianos.
Comienza a haber documentación sobre el uso de la pólvora en las fiestas de San Blas, ya que se plasman en las páginas de los programas de fiestas, y en las autorizaciones solicitadas al Gobierno Civil.
Pólvora y música continúan siendo el eje de la fiesta, a lo largo del siglo XX tal y como recoge un artículo de Mondo Gráfico de 1931, donde se califica a las fiestas de Sax como las fiestas de la pólvora.




