Uno de los objetivos turísticos más perseguidos es la contemplación de las maravillas naturales que aparecen distribuidas sobre la superficie de nuestro planeta, y entre esas maravillas, figuran de manera especial los árboles, en forma de masa boscosa o de ejemplares sueltos pero muy añosos y llamativos, los llamados árboles monumentales. En este sentido podemos poner como ejemplos emblemáticos las secuoyas de California o las nogueras de Nerpio; pero también es posible contemplar hermosos ejemplares de árbol más cerca de casa, a tan solo unos metros de distancia de nuestra localidad, en lo que se puede llamar también turismo de cercanías.

El pino Horcajo, por ejemplo, nos queda bastante cerca de Sax, crece a unos dos kilómetros del pueblo y se puede llegar hasta él fácilmente por medio de un camino importante y que hoy en día aparece asfaltado. El pino Horcajo se encuentra hoy en día detrás de una tapia, dentro de una propiedad particular, pero yo lo he conocido en campo abierto, sobre una pequeña mancha de monte compuesta por matas de espino y de romero que quedaba al lado del camino Hondo, que es el camino asfaltado que lleva a la finca de La Torre. Este árbol singular de nuestro término se caracteriza por presentar un tronco alto y desnudo de ramas, completamente limpio, algo así como una larga y poderosa columna vegetal, hasta que más arriba, en lo que se puede considerar ya la copa, presenta como una nube densa de hojas de pino dispuesta sobre un armazón rico en ramas. Hace unos años, cuando este pino se alzaba a campo abierto, se podía ver mejor desde el camino Hondo; pero, claro, el auge de la construcción ha echado importantes y fuertes raíces en nuestra forma de vida por todo nuestro término rural, y en consecuencia, hemos ido parcelando y edificando muchas zonas del campo que trabajaron nuestros mayores. Y es por eso que, en la actualidad, el pino Horcajo ha quedado integrado en el gran jardín particular que queda detrás de la tapia; un jardín amplio y con numerosos elementos ornamentales: con sus escalinatas, con sus rosales y todo tipo de plantas exóticas, incluidas las palmeras. No sé si también dispone de alguna fuente este recinto porque, desde el camino, no se puede apreciar toda la extensión del espacio vallado.

Y también podemos disfrutar de otro árbol importante, monumental, de una hermosa carrasca en las cercanías del pueblo; tal es el tamaño de este ejemplar, que, por debajo de sus ramas, pasa un camino. Hay que tomar la carretera de Salinas y, a mitad de trayecto con el pueblo vecino, doblar a la derecha por un camino ancho y bien asfaltado que sale en dirección al monte de Cabreras y que lleva al paraje conocido como finca de Santa Pola. Se sube una corta pero empinada pendiente a partir de la carretera y, al final de esta rampa, nos recibe un pino bastante grande y viejo, de importante diámetro en su copa y que se alza unos cincuenta metros antes de la carrasca monumental. Justo debajo del pino grande hay una casa, un cruce y un cartel en el que pone con letra grande Camino de Santa Pola al principio de un camino de tierra, y es por allí por donde debemos tomar a continuación para llegar hasta el pie de la carrasca. Puede que este árbol monumental ya se encuentre situado en el término municipal de Salinas; pero lo bueno de estos recorridos turísticos de cercanías es que, por el momento, no están condicionados por ningún tipo de frontera administrativa, que todas las bellezas naturales de los alrededores permanecen, por ahora, a nuestra disposición. Además de por su gran tamaño, este árbol carrasca destaca porque el color de sus hojas presenta un tono de verde mucho más oscuro que las hojas de los pinos, de la hierba y de los almendros que lo rodean, con lo que su verde llama la atención desde lejos. Seguimos por el camino de Santa Pola hasta pasar por debajo de la carrasca, que es como atravesar un modesto túnel de sombra donde nos sorprende la repentina oscuridad. Y ya debajo del árbol, podemos admirar que el tronco principal se abre en cuatro ramas hercúleas que, por separado, es decir una por una, podríamos considerarlas también como monumentos de la naturaleza.

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