Sax: de la dejadez en las calles a la censura en los plenos

por | Oct 1, 2026 | Sociedad

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El último pleno ordinario del Ayuntamiento de Sax, celebrado el pasado jueves 24 de septiembre, dejó una estampa que debería hacer reflexionar profundamente a quienes gestionan el municipio. Cuando llegó el turno de ruegos y preguntas del público, el Salón de Plenos dejó de ser el escenario de la burocracia política para convertirse en el altavoz del descontento ciudadano. Vecinos y vecinas tomaron la palabra no para pedir imposibles, sino para exigir lo mínimo: limpieza, mantenimiento y dignidad para sus calles, parques y jardines. 

El diagnóstico compartido por los asistentes fue unánime y preocupante. Sax padece una dejadez crónica en sus infraestructuras verdes y áreas recreativas: suciedad acumulada, falta de mantenimiento básico y deterioros que, según denunciaron los propios afectados, llevan más de un año sin repararse. No hablamos de desperfectos estéticos; hablamos de baldosas rotas, mobiliario urbano inservible y zonas de juego infantil que rozan el peligro. 

Una frase para la vergüenza institucional 

De entre todas las intervenciones de la tarde, una sentencia lanzada por un ciudadano resonó con especial fuerza y condensó el núcleo del problema: «Quien no respeta a los niños no merece respeto». 

Los parques infantiles no son zonas prescindibles ni meros adornos urbanísticos; son los espacios de socialización, salud y crecimiento de las futuras generaciones de sajeños. Dejar que un parque infantil se degrade durante meses equivale a enviar un mensaje silencioso pero demoledor a las familias: la infancia no es una prioridad para este gobierno municipal. Que haya desperfectos que superen el año de antigüedad sin recibir una sola reparación evidencia una parálisis estructural. El mantenimiento urbano no requiere de grandes inversiones faraónicas, sino de voluntad política, agilidad y un seguimiento constante. 

Ojos que no ven, ciudadanos que no son tontos 

Sin embargo, la indignación vecinal por el estado del pueblo choca de frente contra una barrera aún más grave: la falta de transparencia. Pocos de los que siguen la actualidad municipal desde sus casas sabrán lo que allí ocurrió, y no por falta de interés, sino porque el Ayuntamiento corta las grabaciones oficiales de los plenos justo antes de dar la palabra a los ciudadanos. 

La ciudadanía de Sax lleva casi ocho años —dos legislaturas completas— invisible en las grabaciones oficiales de los plenos municipales. El espacio reservado para los vecinos, que constituye la bancada más importante del consistorio, ha sido sistemáticamente excluido de los vídeos difundidos en las redes sociales del Ayuntamiento. Esta falta de visibilidad resulta especialmente contradictoria e hipócrita bajo el mandato de un equipo de gobierno que se autodefine textualmente como «plural». Un gobierno que presume de pluralidad no puede gobernar de espaldas a su pueblo, ni puede pretender que la participación ciudadana sea borrada del registro audiovisual de la historia de Sax. 

¿Qué es lo que se intenta ocultar? ¿Acaso incomoda que la gestión diaria quede en evidencia ante las cámaras? Es una estrategia tan insostenible como ridícula, porque comete un error de cálculo imperdonable: pensar que los ciudadanos son tontos. 

Apagar los micrófonos y cortar el vídeo no borra la realidad de las aceras. El equipo de gobierno olvida que las personas que, con sus impuestos, pagan los sueldos de los representantes públicos no merecen ser censuradas ni eliminadas del debate político local. Resulta vergonzoso que las cámaras solo apunten en una dirección, la de los políticos, ignorando la voz y la presencia de los legítimos soberanos del municipio. 

Los sajeños no necesitan ver el pleno en diferido para saber cómo está su pueblo; les basta con salir a la calle y tropezar con la desidia diaria. Intentar maquillar la gestión censurando el turno de preguntas es un insulto a la inteligencia de un pueblo que tiene los ojos muy abiertos. La transparencia no es elegir a la carta qué se muestra y qué se oculta; la transparencia es mostrar la realidad completa. 

Conclusión: es hora de pasar a la acción 

Los espacios públicos son el salón de casa de todo un pueblo. Cuando se permite que la suciedad se instale en ellos y, además, se apagan los micrófonos cuando los vecinos se quejan, se degrada la convivencia y la confianza en las instituciones. 

El pleno del jueves 24 de septiembre fue un serio toque de atención. El Ayuntamiento de Sax no puede seguir escondiéndose detrás de la propaganda institucional ni detrás de unas grabaciones convenientemente recortadas. Respetar a los ciudadanos implica, obligatoriamente, mantener en condiciones dignas los lugares donde viven y, por encima de todo, escuchar y registrar sus voces sin censuras. Es hora de pasar de las actas a la acción, de asumir que los ciudadanos no son tontos y de encender las cámaras, de una vez por todas, para el pueblo. 

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