El primer Premio Príncipe de Asturias de investigación científica y técnica, correspondiente a 1981, fue concedido al doctor Alberto Sols García, pionero de la bioquímica española, cuya actividad ha dado origen al desarrollo de una pujante escuela de bioquímica universalmente reconocida. 

La acta del jurado: Reunido en Oviedo, los días 19 y 20 de junio de 1981, el Jurado correspondiente al «Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, 1981», formado por D. Francisco Grande Covián, D. Nicolás Cabrera Sánchez, D. Julio Rodríguez Villanueva, presidido por D. Severo Ochoa de Albornoz y actuando de secretario D. José Antonio Martínez Alvarez, acordó por unanimidad conceder este galardón a D. Alberto Sols García, pionero de la Bioquímica española, cuya actividad ha dado origen al desarrollo de una pujante escuela de Bioquímica, universalmente reconocida.

 

Pionero e impulsor principal de la Bioquímica española, Alberto Candelario Sols García, (Sax 1917 – Denia 1989) corresponde el mérito fundamental de la destacada posición internacional que ha alcanzado España en el campo de la bioquímica. Formador de varias generaciones de investigadores, estuvo siempre preocupado por las condiciones en que tiene lugar el trabajo científico y por los aspectos éticos de la actividad investigadora.

Se doctoró en medicina en 1946, trasladándose posteriormente a Barcelona para iniciar su carrera profesional como analista clínico y como profesor adjunto de las cátedras de Fisiología General y Química Fisiológica de la Universidad de Barcelona.

En 1951 obtuvo una beca de ampliación de estudios y se trasladó a Estados Unidos donde estuvo trabajando durante tres años en la Washington University de Saint Louis, Missouri, junto al matrimonio de investigadores formado por Carl Cori y Gerty Cori. Allí realizó diversos estudios sobre la «hexoquinasa», la enzima que condiciona el metabolismo energético del cerebro.

Regresó a España en 1954 e inició sus investigaciones en el Instituto de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid. Dos años más tarde se trasladó a los recién inaugurados laboratorios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde dispuso de medios algo mejores y pudo llevar a término sus estudios, entre los que destacaron sus investigaciones sobre la enzimología del metabolismo de los carbohidratos y la regulación metabólica.

Sols recibió en 1957 el Premio Francisco Franco de Ciencia por su trabajo Fosforización enzimática y transporte activo de azúcares, una importante aportación al tratamiento de la diabetes.

 En 1963 participó en la fundación de la Sociedad Española de Bioquímica, que presidió durante cinco años, pasando luego a dirigir el Comité Nacional de Bioquímica hasta 1972. En 1969 se hizo cargo del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de Madrid y en 1976 fue nombrado catedrático de Bioquímica de la Universidad Autónoma madrileña.

Premio Juan de la Cierva y Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, Alberto Sols escribió varios libros sobre su especialidad, entre ellos Nuevo sistema de análisis calorimétrico y Regulación metabólica y acción enzimática. Publicó también más de un centenar de trabajos en revistas especializadas.

Doctor honoris causa por las universidades de Santander, Barcelona y Alicante, y profesor honorario de las de Lima (Perú) y Santiago de Chile (Chile), fue además director honorario del Instituto de Enzimología y Patología Molecular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Estaba también en posesión de la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio.

Sols falleció el 10 de agosto de 1989. El recuerdo de su obra ha sido glosado, en distintos homenajes y publicaciones, por sus contemporáneos, discípulos y compañeros. Definido por Severo Ochoa como «el quijote de la bioquímica española», consideraba la biología molecular como una revolución científica con profundas implicaciones éticas.

Spread the love