El disco La leyenda del tiempo, publicado en 1979 por Camarón de la Isla, representó toda una revolución en el mundo del flamenco, y dentro del álbum, la canción del mismo nombre (con letra de Federico García Lorca) se convirtió en un himno que trascendió ampliamente las fronteras del flamenco.

En una versión muy trabajada el rapero sajeño Niko Hernández se atreve junto a Tabita Amador, a darle un aire nuevo a este gran clásico referente del nuevo flamenco, hibridado con el rock y el jazz.

El pasado viernes 10 de septiembre se estrenaba el video realizado por Rabadán Producciones, y la colaboración de María del Mar Almendros, en cuya filmación podemos observar unas escenas localizadas en Sax, junto al paraje del Molino y el cauce del Rio Vinalopó, así como en la ciudad de Alicante en su centro y el puerto.

Este es el tercer trabajo de Niko Hernández, que, con el título, “La leyenda del tiempo“, se suma a segundo tema y vídeo, que se publicaba en febrero de 2021, con el título Sin Barreras“, y su debut en el mes de diciembre de 2020, con el título de No la hagas sufrir, y que fue creada durante el confinamiento, una canción para dar fuerza a las víctimas de violencia de género.

Niko Hernández, es un sajeño con una discapacidad funcional, que ha querido con este tema, dar a conocer que la música satisface las necesidades de ocio y evasión y constituye un canal alternativo para transmitir nuestros sentimientos de otra manera, pues no todos nos sentimos cómodos por la vía tradicional, según el productor musical Javier Cánovas, “está demostrado que la música tiene múltiples funcionalidades y aporta grandes beneficios a la salud de las personas y estos dos sajeños son un claro ejemplo, sobre todo el nivel de las letras, que no son más que puras vivencias del autor “, ya que las letras de las canciones son del mismo Niko, “la escucha y reproducción de sonidos musicales, la interiorización del ritmo, el compás y la melodía, inciden en las capacidades físicas y psicológicas de las personas. Así, mejoran su respuesta corporal y la motricidad“, concluye Cánovas.

 

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