Sax se ha sumado en estos pasados días a la celebración de concentraciones silenciosas en diferentes lugares de la localidad, en solidaridad con las últimas víctimas de la violencia machista y como demostración de unidad para acabar con esta lacra.

El pasado viernes 11 de junio, tenía lugar en la plaza de la Constitución de Sax, el acto de repulsa nacional hacia la creciente ola de asesinatos machistas, un llamamiento de la ciudadanía de forma nacional. Por Olivia, Ana y Rocío, las niñas que fueron cruelmente asesinadas y que son víctimas de una sociedad cada vez más violenta, Rocío una menor asesinada por su novio y todas las víctimas acumuladas en los últimos meses.

A este acto acudieron un buen número de personas que con su presencia demostraron su rechazo hacia la violencia.

YOprimero leyó un comunicado donde decían: “Salimos a las calles para lanzar un mensaje, más allá de la rabia, de la indignación o de la pena”, y terminaban con: “un mensaje a todas las personas decentes que creen en la igualdad y no apoyan este goteo de asesinatos que no cesa y ante el cual es necesario una repulsa social tan absoluta y contundente que los agresores, los asesinos, los violadores entiendan que cuando tocan a una, maltratan a muchas personas que no callarán, ahora ni nunca”.

Por su parte el consistorio sajeño, se sumaba a la concentración impulsada por la federación española de municipios y provincias, el lunes 14 de junio, a la cual asistieron varios ediles del Ayuntamiento de Sax, así como trabajadores de este ente, y la ciudadanía sajeña, que a la hora de la concentración 12:00 horas, podían acercarse a este lugar.

También como cada primer sábado de mes la Plaza de San Sebastián fue el lugar donde la ciudadanía sajeña recordaba a las víctimas, y con un minuto de silencio se volvía a decir NO a la violencia, el pasado sábado 6 de junio. La violencia de género como pandemia invisible, es lo que se pretende reivindicar en esta concentración que se lleva a cabo en Sax, donde cada vez son más las instituciones implicadas en acabar con el problema, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Al primer signo de Violencia de genero hay que pedir ayuda. A los cuerpos de seguridad policiales, Servicios Sociales, o a personas cercanas que nos puedan ayudar. Es nuestra labor como sociedad protegernos para sobrevivir.

 

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