Es difícil encontrar algo positivo dentro de esta dantesca pandemia, pero si la analizamos desde un prisma diferente y nos fijamos en lo que está pasando con la naturaleza y el resto de seres vivos, podríamos pararnos a pensar, que el ser humano confinado dentro de sus hogares, ha dejado que el resto de seres vivos puedan salir a vivir en libertad.
En estos días podemos escuchar el canto de algunos pájaros, que antes, se perdían entre los ruidos ambientales. Ahora bajan hasta los ríos y beben sin miedo. Asombrados hemos descubierto que los jabalíes, conejos, liebres y zorros, que antes se escondían aterrados, corretean libremente por los campos y así un sinfín de seres, que han comprendido hoy, que la tierra también les pertenece a ellos.

Ya no hay un tráfico intenso contaminando, sin parar, ese aire que necesitamos todos para vivir, ellos y nosotros. Las obras y fábricas paradas, sinónimo de crisis económica, están dejando de aumentar la polución, que es lo que la tierra y la vida se merecen, no a este precio eso lo sabemos, pero es ahora cuando el ser humano tiene que darle una vuelta de tuerca a esta situación y aprender de esta desgracia, para salir airoso y comprender de una vez, que la tierra, el aire, la capa de ozono, los glaciares y todo lo que nos rodea, no es de nuestra propiedad, es una maravilla que compartimos con el resto de los seres vivos.

Cuando empecemos a salir de este confinamiento forzoso, debería haber un antes y un después para la raza humana.
Estamos en primavera y la tierra, la sabia madre tierra está dejando brotar hermosas flores y está engalanando sus campos y preparándose para que ahora cuando volvamos a las calles, brille más el sol, el aire sea más limpio y las aguas más cristalinas. Y aunque vamos a llorar a nuestros seres queridos que se han marchado, es verdad que, hay que vivir en armonía con el resto de seres vivos.

Es importante que hagamos meditación, mindfulness, yoga, pero no solo para, liberar energías negativas, si no para comprender que la vida es vivir el presente cuidando de la tierra, para que las generaciones venideras puedan tener un futuro en el que vivir.
Vamos a salir a nuestras calles cuando todo esto acabe con el propósito de enmienda y con la decisión de ser más respetuosos con el medio ambiente.

Vamos a intentar que el disco que suene en el mundo, sea el dulce y armonioso trinar de millones de pájaros y que los demás seres vivos estén felices de escucharlo junto al ser humano.



