El hospital de Santa Bárbara, en funcionamiento hasta mediados del siglo XX, hunde sus raíces en la Edad Media, pues en 1575, en las Relaciones Topográficas de Felipe II, se dice: “En esta villa ay un ospital, y no hay memoria de su fundador”, destinado a peregrinos y enfermos.

​Las Ordenanzas Reales, de 1772, recogen que “… los pobres forasteros y extrangeros que viniesen en Romería, puedan pedir limosna, y recogerse en el Hospital…”.

​Otras fuentes bibliográficas también mencionan el hospital de peregrinos de Sax, como Bernardo Espinalt, en 1778, en su Atlante Español al hablar sobre la villa de Sax: “… y un Hospital de Peregrinos, con título de Santa Bárbara”.

​A finales del siglo XVIII, en las Relaciones de Tomás López, el párroco de Sax escribe: “… y un Hospital bien proveído para peregrinos y enfermos…”.

​En el archivo parroquial se conserva el Libro de Cuentas del Santo Hospital de la Villa de Sax, donde están anotadas dichas cuentas entre los años 1770 y 1833.

​Leyéndolo conocemos el número de personas que anualmente pasaban por el hospital de peregrinos de Sax, pues uno de los gastos era el de la expedición de pasaportes. Por ejemplo, entre 1770 y 1771 se entregaron 613 pasaportes.

​Por las cuentas del año 1777 sabemos que el gasto en cada pobre que pasaba por el hospital era de 16 maravedíes. Como curiosidad, vemos el gasto en almendra y azúcar para hacer horchata con la que obsequiar a los pobres peregrinos.

​En las últimas anotaciones del libro de cuentas, correspondientes al periodo 1829 a 1833, vemos que aparte de los salarios de médico, cirujano y boticario, y del gasto en alimentos y medicinas, había otros gastos, como el berceo para los colchones, y en albañilería y carpintería. También es interesante destacar la administración a los enfermos de píldoras de quinina, medicina procedente de la corteza de la quina, árboles originarios de Sudamérica, cuyo alcaloide fue aislado en el laboratorio por los químicos Pelletier y Caventou en 1820, y documentado en el Hospital de Sax desde 1833, pues hasta esa fecha se utilizaban los polvos de quina.

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