El pasado miércoles 4 de noviembre se aprobaron en un Pleno Extraordinario, los Presupuestos de nuestro Ayuntamiento para 2020.

Como norma general, los presupuestos deben aprobarse a finales de año para poder trabajar adecuadamente, organizar las inversiones necesarias en el municipio y poder adecuar la contabilidad anual, “para el año siguiente”. Por el contrario, si no da tiempo material a preparar el presupuesto anual lo que se propone es la prórroga del presupuesto anterior tal y como se ha hecho en varias ocasiones. Sin embargo, este Equipo de Gobierno ha decidido aprobar deprisa y corriendo un presupuesto para 2020 en noviembre y que tendrá una vida útil de menos de un mes ya que una vez aprobado debe estar en exposición pública por 14 días hábiles. Es decir, que entrarán en vigor como pronto el 25 de noviembre y, lo normal, es cerrar el ejercicio contable anual en torno al 21-22 de diciembre.

¿Cuáles son las razones por las que aprueban este presupuesto que no se va a poder ejecutar? Pues según el Equipo de Gobierno para “poner en orden” el desaguisado que se ha producido al no aprobar un presupuesto en tiempo y forma, alegando retrasos motivados por la COVID y el ya manido “falta de personal”. Sin embargo, si este presupuesto es para “tapar agujeros” ¿por qué lo venden de forma tan triunfalista, lanzando campanas al vuelo y enorgulleciéndose de la creación de nuevas partidas e inversiones? Pues bien, para poder tapar y no poner en evidencia la falta de coordinación que supone este retraso en la gestión de algo que es clave para el avance de la población, porque recordemos que este Equipo lleva casi año y medio en el gobierno y sin embargo este es su primer presupuesto. ¿Esto es para sentirse orgulloso? Desde el Grupo Municipal Socialista creemos que no.

Otro problema que se presentará cuando estos presupuestos caduquen el 31 de diciembre es que las inversiones previstas para el año 2020 que no hayan podido ejecutarse, se perderán. Pues pese a que pueden prorrogarse los presupuestos (cosa que creemos van a tener que hacer sí o sí) las inversiones no se pueden prorrogar, perdiéndose ese dinero. Y es que no sabemos qué van a hacer en poco menos de un mes, desconocemos cómo pretenden ejecutar los escasos 8.000€ que han destinado al Casco Histórico o la partida de Conservación de Caminos, tampoco cómo van a gastar la partida destinada a la conservación del Castillo ni entendemos la desmesurada subida de la partida de festejos: de 38.700€ en 2018 a 83.000€ en 2020, con la pandemia de por medio.

Mención especial se merece la partida destinada a luces e iluminación extraordinaria de fiestas. Entendemos que deseen poner un ambiente navideño pero ¿es realmente necesario gastar 20.000€ en las luces de Navidad cuando el anterior Equipo de Gobierno gastaba 25.000€ en todo el año (fiestas de Moros y Cristianos incluidas)?

Tal vez, si el Equipo de Gobierno se hubiese centrado en elaborar unos presupuestos para 2021 y menos en hacerse fotos en el quiosco de la ONCE o en atribuirse rastreadores que son contratados por la Conselleria de Sanidad, los presupuestos hubieran llegado en tiempo y forma, sin necesidad de que 2021 empiece con unos presupuestos de 2020 prorrogados.

Redactar unos presupuestos “a toro pasado”, con los gastos ya generados y con una vida útil tan corta nos parece un síntoma más de la descoordinación en la que está sumido este Equipo de Gobierno que, pese a estas claras evidencias, se vanagloria de sus supuestos éxitos.

 

 

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