Una operación conjunta de Vigilancia Aduanera y Policía Nacional, con apoyo de Europol y la Policía de Colombia, ha permitido desarticular una organización criminal que introducía cocaína en España camuflada en cargamentos de pulpa de fruta. El laboratorio clandestino estaba instalado en una finca de Sax. La investigación, iniciada en 2024, culminó los días 4 y 5 de noviembre con cinco registros en las localidades de Sax, Elda, Monòver, Petrer y Castalla, y la detención de once personas.
El golpe definitivo llegó en septiembre, cuando las autoridades colombianas interceptaron un contenedor con destino España que contenía 955,5 kilos de cocaína impregnados en pulpa de fruta. Paralelamente, en Monóvar se incautaron 27 toneladas de pulpa similares, aunque los análisis confirmaron que no estaban contaminadas.
En la finca de Sax, los agentes hallaron más de 1.000 kilos de productos químicos y utensilios para procesar la droga, además de 10 kilos de cocaína lista para su distribución. También se localizaron restos de una plantación de marihuana y dos kilos preparados para el consumo.
Según los investigadores, la red utilizaba sociedades pantalla para dar apariencia de actividad comercial legítima y trasladaba la mercancía a enclaves rurales aislados, donde la manipulación pasaba inadvertida. Vehículos a nombre de terceros, rutas nocturnas y maniobras de despiste formaban parte de su protocolo de seguridad.
Además de la droga y los precursores, se intervinieron tres vehículos, dispositivos electrónicos, documentación y dinero en efectivo. Los detenidos han sido puestos a disposición judicial en Alicante, Elda y Novelda.
La organización empleaba un sofisticado protocolo de seguridad. Para almacenar y tratar la mercancía, utilizaba fincas rurales y naves aisladas en zonas poco transitadas, como la finca situada en las inmediaciones de Sax, donde se instaló el laboratorio clandestino. Estas ubicaciones reducían el riesgo de ser detectados por vecinos, cámaras de seguridad o servicios municipales, ya que los procesos químicos de extracción de cocaína generan olores, residuos y movimientos sospechosos.
Además, la red criminal utilizaba vehículos a nombre de terceros, cambios rápidos de titularidad, conductores interpuestos y rutas y horarios poco habituales para dificultar la trazabilidad de la mercancía entre la empresa ubicada en Alicante y los puntos de manipulación reales situados en Sax, Monòver, Elda, Petrer y Castalla.




