Llega el verano y el curso escolar termina, después de más de un año y medio de pandemia. Nada es ya como antes ni volverá a serlo en mucho tiempo. Hemos acabado un tanto tocados, pero, a la vez, nos hemos demostrado que podemos sobrevivir casi a todos los inconvenientes que nos ponga la vida como piedras sucesivas en nuestro camino.

La crisis ha hecho mella en numerosos sectores económicos, entre ellos, los medios de comunicación, la persiana, el calzado, la marroquinería, los comercios, la hostelería, las profesiones relacionadas con las fiestas… De todo iremos saliendo con la esperanza puesta en que, una vez superado este mal momento, viviremos un excelente momento económico. Cabe destacar que las vacunaciones han sido clave para que veamos la luz al final del túnel y, de paso, nos han recordado lo importante que es invertir en ciencia.

El puesto número uno de resiliencia o capacidad de resistir en las mejores condiciones se lo merecen los niños y los jóvenes. Junto a ellos, en lo más alto de la escala están los ancianos, que han vivido con más soledad que miedo la pandemia y muchos de ellos se han marchado solos en sus residencias o en los hospitales con la fugaz compañía que podían darle los sanitarios.

Hay otros grupos muy afectados también como las personas con enfermedades mentales, todo un reto para el sistema sanitario y también para que los medios de comunicación abordemos este tema. Es urgente implementar en España un Plan Nacional para la Prevención de este grave problema de salud pública.

El resto de ciudadanos, los que están en medio de la franja de edades, no han tenido mucho tiempo “quizá eso ha sido bueno” para pensar en otra cosa que no sea en cómo gestionar la economía doméstica haciendo malabares de ingeniería. Un recuerdo especial los vecinos que tanto ayudan a los demás vecinos.

Extrapolando estos datos más allá surge de manera inevitable la pregunta de qué ocurrirá si el cambio climático sigue hacia adelante, ¿habrá vacunas para la Tierra? Capacidad de aguante y subsistencia hemos demostrado que tenemos, ¿será suficiente con esto?, ¿habrá luz al final del túnel o será tarde?

En la actualidad la tesis darwiniana que define la supervivencia como una lucha competitiva entre individuos de la misma especie está en revisión, frente a una teoría de la evolución más solidaria, donde las especies que han sobrevivido lo han hecho porque sus miembros se han ayudado, han trabajo en equipo y colaborado para salir adelante.

Esa es la principal enseñanza con la que nos quedamos de cara al nuevo curso: tendremos que apoyarnos y ayudarnos entre todos en nuestras casas, barrios y ciudades para que podamos salir adelante de la mejor manera posible. Algunos sectores profesionales lo han hecho y nos han dado un buen ejemplo de entrega y compromiso como los sanitarios y los profesores que, habrá también que decirlo, han tenido una correcta dirección política organizando su trabajo. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que necesitamos caminar en la misma dirección.

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