0-iJM4-LeJJAj_-TXv    Paula Herrero

Antes de salir de casa te miras en el espejo y ves que tu camiseta preferida ya no te sienta tan bien, tu barriga crece por momentos y, de vez en cuando, da alguna que otra patada. Hoy has quedado con tus amigas para tomar algo, y de camino al bar, te convences a ti misma: “Por una copa no pasará nada”.

El 43% de las mujeres embarazadas toman alcohol durante la gestación. Todo depende de la cantidad, el tipo y el momento de la ingesta, pero las consecuencias son irreversibles. El extremo de afectación tiene nombre y apellidos desde 1973: Síndrome Alcohólico Fetal (SAF).

No existe una cantidad segura de alcohol para un feto. La población no es consciente de la gravedad de este asunto y continúa consumiendo sin demasiadas preocupaciones. El alcohol atraviesa rápidamente la placenta por lo que, la madre que bebe, está haciendo que su hijo consuma de forma directa la misma cantidad que ella, pero con peores consecuencias. Este tóxico interrumpe el normal desarrollo de los órganos, provocando malformaciones congénitas, alteraciones en el crecimiento, el aprendizaje y la conducta, llegando incluso a provocar “la muerte embrionaria fetal”, asegura la médica María Barceló.

El 43% de las mujeres embarazadas continúan tomando alcohol durante la gestación. El consumo de alcohol es peligroso durante todo el desarrollo, pero sus consecuencias varían dependiendo del período de la gestación. Así lo explica la médica, María Barceló: “El primer trimestre de gestación es el más delicado debido al desarrollo del sistema nervioso”. El consumo durante los últimos meses “puede provocar en los niños un síndrome de abstinencia que se representa con nerviosismo e irritabilidad, como cualquier otro tipo de droga”, comenta Barceló.

Síntomas confusos

La manifestación del síndrome se produce, sobre todo, a través de características psicológicas. Los niños suelen presentar un déficit atencional que conlleva dificultades en el aprendizaje; como la disminución de la memoria o incapacidad para comprender conceptos. Se caracterizan por ser tercos e impulsivos, lo que les provoca una dificultad en la socialización. Carecen de pensamientos abstractos, como la curiosidad o la imaginación; no captan la malicia y eso, les hace manipulables.

“La diferencia con otros trastornos, es que el SAF es el único retraso mental evitable”, asegura la médica María Barceló. Los médicos aseguran que el principal problema de este síndrome es su difícil detección, ya que suele confundirse con otros trastornos, como la hiperactividad, el Síndrome de Down, o el Autismo, debido a la semejanza en sus características. La diferencia es, según la médica María Barceló que “el SAF es el único retraso mental evitable”.

Mireia Pascual es periodista especializada en drogodependencias, ha tratado con muchos niños diagnosticados de SAF y asegura que “el paraguas que engloba esto puede ser algo poco detectable, como una pequeña deficiencia intelectual o hiperactividad”. Los casos extremos son más evidentes, porque presentan características físicas basadas en anormalidades faciales como “microcefália, bajo peso, ojos pequeños y separados, pómulos grandes, malformaciones en las orejas y el paladar, entre otras”, explica Pascual.

Una vez el síndrome ha sido diagnosticado, existen métodos paliativos, tanto durante el embarazo, como después del parto, “basados en la estimulación de las capacidades afectadas, a través de una educación especializada y realizada en un entorno amable y estable”, confirma Mireia.

Adopción con secretos

Entre un 60% y un 70% de los niños adoptados de países del este, como Rusia y Ucrania, sufren el Síndrome Alcohólico Fetal. Durante los procesos de adopción los padres pueden ser engañados por los dirigentes de los orfanatos, lo que provoca graves consecuencias. La principal de ellas, la situación crítica en la que se encuentran ahora muchos de esos niños en España, donde el síndrome es relativamente novedoso, por lo que, carece de un tratamiento adecuado.

Entre un 60% y un 70% de los niños adoptados de Rusia y Ucrania, sufren el Síndrome Alcohólico Fetal En 2003, Montse Roca y su marido, tomaron rumbo a Rusia para cumplir su sueño: formar una familia. Allí conocieron a Denis y tras un proceso judicial, la adopción fue aceptada. “Tuvimos una entrevista con la pediatra del orfanato y nos dijo que, a pesar de ser prematuro, era un niño totalmente sano”, cuenta la madre de Denis. Aún asi, Montse y su marido notaron actitudes preocupantes en Denis y decidieron, desde Rusia, concertar una cita con su pediatra de Barcelona. Una vez en España, a Denis le diagnosticaron un tumor auditivo. “Ahí me dí cuenta de la primera mentira de la pediatra del orfanato”, cuenta Montse.

A lo largo de los años a Denis le diagnosticaron hiperactividad a causa de su gran dificultad en el aprendizaje escolar, pero la madre del pequeño ha trabajado en Educación Especial y asegura que su hijo no se comportaba como el resto de los niños. Resignarse no entraba dentro de sus planes, por lo que, Montse y su marido, cansados de diagnósticos confusos y resultados mínimos, decidieron recurrir a la medicina privada. Una psiquiatra les dio su primer diagnóstico de SAF, y ellos, compartieron éste con el médico que trataba a su hijo. La respuesta fue, como poco, impactante: “eso es invención de Estados Unidos para favorecer a las farmacéuticas”

A día de hoy, Denis y otros muchos niños afectados por este síndrome, no pueden hacer unos estudios adaptados a causa de sus malas experiencias académicas y psiquiátricas, lo que ha repercutido en su futuro laboral.

Hace ya 4 años desde que Monserrat y cien familias más, fundaron la Asociación de Familias Afectadas por el Síndrome Alcohólico Fetal (AFASAF), con sede en Barcelona. Antes de esta fundación, los profesionales educativos y sanitarios de España desconocían totalmente la existencia de este síndrome, lo que ha provocado que Denis haya sido “mal diagnosticado tanto a nivel médico, como a nivel académico”, denuncia la madre del pequeño.

El objetivo que tiene la asociación es visibilizar el síndrome, sobre todo, entre los profesionales, a partir de una base centrada en la concienciación social. Porque por una copa si pasa, y mucho.

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