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No hay homenajes ni elegías, no hay recuerdos con sabor a pasteleo, solo hay música que pervive duranteJoan Camus años, siglos, milenios. “Arte”, y para el arte no existe ni el espacio ni el tiempo, está ahí, aquí o allá, en este universo, o en universos paralelos, donde sea. Y existe música que nos viene como “polvo de estrellas”, cae y se vuelve a marchar en busca de otro lugar al que fecundar.

Sin usar el verbo en forma de pasado, vamos a escuchar y hablar de artistas que aún están aquí porque su música la tenemos dentro de nosotros.

Leonard Cohen

Sigue siendo el poeta de la música, premio Príncipe de Asturias de las letras en 2011. Canadiense de nacimiento y mediterráneo por vocación y adopción, ese Mediterráneo que abarca desde Grecia a España. Nunca ha escondido su pasión por España y por Federico García Lorca, incluso le puso el apellido del poeta como nombre a su hija. Se dice que superó una depresión con un regalo especial, una guitarra española. Amante del amor y, como buen poeta, siempre buscando un verso donde se pueda atrapar y transmitir para que todos lo podamos sentir.

En el universo que esté, seguirá como un gentleman, abrigo largo, sombrero, micrófono en mano, arrodillado en el escenario con los ojos cerrados. Cantando, más bien recitando, como si esa canción fuera la primera vez que la canta, la misma pasión, el mismo énfasis.

A uno de sus grandes amores, Marianne, le escribe una carta poco antes de que ella muera, aquí un pequeño extracto:

“Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos. Pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría, pero no necesito extenderme sobre eso porque tú ya lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor. Te veré por el camino”.

Cuando estamos aburridos por el mundo que nos dejan tener, recordemos, conquistemos Manhattan, Berlín, Madrid…

“Me sentenciaron a veinte años de aburrimiento.

Por intentar cambiar el sistema desde dentro.

Ahora vengo, vengo a recompensarlos.

Primero tomaremos Manhattan. Luego, Berlín.”

 

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