La sajeña Silvia Pérez Rico completó a pie los más de 1.100 kilómetros del Camino del Sureste en 44 etapas, convirtiéndose en una de las grandes protagonistas del reto de la asociación Zancadas sobre Ruedas contra la ELA. Iniciando su trayecto en Aspe y con un emotivo paso por Sax, Silvia demostró una resistencia física admirable a lo largo de todo el recorrido hasta Santiago de Compostela, formando parte de una expedición solidaria compuesta por un gran equipo de 40 personas, entre usuarios y voluntarios.

El pasado 19 de agosto de 2026, este grupo alcanzó una meta inolvidable: la plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela. Tras 44 etapas y cerca de 1.100 kilómetros recorridos a pie y empujando las sillas adaptadas, este equipo de valientes ha logrado dar un altavoz gigante a la lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Este viaje arrancó desde Aspe el 5 de julio, pero tuvo un latido muy especial e inmediato en la vecina villa de Sax.
Para que un gran viaje triunfe, el primer paso debe ser firme, y Sax se convirtió en el amuleto de la expedición. La localidad tuvo la suerte de formar parte de este emocionante reto desde el primer día, siendo el final oficial de la Etapa 1 que partió desde Aspe. Los vecinos y las instituciones de Sax arroparon a los peregrinos con un cariño inmenso, dándoles las fuerzas necesarias para afrontar todo el camino que quedaba por delante.
El Camino no lo hacen los mapas, lo hacen las personas. La delegación de Alicante de Zancadas sobre Ruedas ha demostrado de qué está hecha la verdadera solidaridad, encontrando en Sax nombres propios y un respaldo humano fundamental. De hecho, un total de 9 personas de Sax se sumaron a la experiencia para hacer el Camino, dejando una huella imborrable en el reto.
Entre las grandes almas de la ruta destaca Joaquina Agulló Ponce. Ella completó de forma muy especial las dos primeras etapas de la ruta y las cinco últimas, sumando un total de 180 kilómetros en su silla adaptada. Joaquina, que afortunadamente se desenvuelve con total autonomía en su día a día, aportó una fuerza, una alegría y un espíritu de superación que conmovieron a cada pueblo que cruzaba la expedición.En ese emocionante tramo final desde Sarria hasta Santiago, Joaquina no estuvo sola: su padre se desplazó para realizar junto a ella esas últimas cinco etapas, aportando una dosis extra de energía y un apoyo familiar muy emotivo para encarar la entrada a Galicia.Por su parte, la sajeña Silvia Pérez Rico fue un motor fundamental del grupo al realizar todo el trayecto a pie, zancada a zancada, demostrando que el compromiso y el compañerismo de los voluntarios no entiende de límites físicos.
Tras dejar atrás tierras alicantinas, el grupo cruzó España por el Camino del Sureste, pasando por provincias como Toledo, Valladolid o León, donde contagiaron su espíritu a miles de personas.
Al entrar en Santiago de Compostela, el equipo cansado pero feliz envió un cariñoso saludo de vuelta: «¡Lo hemos conseguido!» Una victoria compartida entre Aspe y Sax que demuestra que las ruedas no frenan los sueños, sino que los impulsan con más fuerza para ganarle la carrera a la ELA.




