Las Perseidas, también conocidas como «Lágrimas de San Lorenzo» (por producirse cerca de la celebración de este santo, 10 de agosto), es la lluvia de estrellas o de meteoros que todos los veranos nos invita a mirar al cielo. La causan los restos del cometa Swift-Tuttle, cuya órbita atraviesa la Tierra todos los años a mediados del mes de agosto y que cada 133 años completa un viaje a través del sistema solar interno dejando una estela de polvo y arena.
El registro más antiguo que se tiene de la actividad de las Perseidas es del año 36 después de Cristo, pero no fue hasta 1835 cuando el astrónomo belga Adolphe Quetelet muestra que se produce una lluvia de meteoros, de forma cíclica en agosto.
El hecho de producirse la lluvia cada año por las mismas fechas se debe a que la Tierra, en su movimiento anual de traslación alrededor del Sol, en cada vuelta encuentra de nuevo la acumulación de partículas.
El mejor modo de contemplarlas es a simple vista debido a la rapidez con la que atraviesan el cielo, unos 59 km/segundo. Este año los astrónomos prevén una media de 500 meteoros por hora, superando hasta 5 veces el promedio habitual. El mejor día para observarlas será la noche del 11 al 12 de agosto y a partir de las 2:00 horas de la madrugada. Afortunadamente, la Luna no será un obstáculo pues estará en fase creciente.
Las mejores condiciones para la observación se dan en lugares alejados de los núcleos urbanos, sin contaminación lumínica y con un horizonte libre de obstáculos.



