El sajeño Gabino Ponce Herrero, catedrático de la Universidad de Alicante desde 1981 en el departamento de Geografía Humana, concretamente en el área urbanismo y ordenación del territorio y director del máster en Gestión del patrimonio, ofrecía el pasado jueves 13 de mayo la charla titulada “Las fiestas de moros y cristianos en el mundo”, organizada por la Sede Universitaria de Petrer, en el Centro Cultural de la localidad.

Gabino Ponce está muy implicado en el mundo festero, es socio de Honor de la UNDEF en la que fue vicepresidente y de la que actualmente es asesor cultural. En la comparsa de Turcos a la cual pertenece desde “pequeñico”, ha sido, vicepresidente y ahora colabora en la entidad festera. En otras poblaciones también desfila, como en los Piratas de Villena y los Moros Grocs de Castalla. También es músico de la Sociedad Unión Musical y Artística de Sax.

En el Centro Cultural de Petrer, Gabino Ponce Herrero, estuvo acompañado en su presentación, por Pedro Payá, responsable de la Seu Universitària de Petrer, Fernando David Portillo, Concejal de Cultura y Mari Carmen Rico, Cronista oficial de la localidad.

En su charla Gabino Ponce Herrero, nos explicaba que las fiestas de Moros y Cristianos, con un origen muy plural y dinámico, son una excelente herramienta para la cohesión social, la armonía ciudadana y, por ende, para el desarrollo local: más allá del interés turístico que puedan despertar, así como de la importante actividad económica que generan sus celebraciones, su principal aportación social es la de tejer apretadamente el tejido social, crear lazos y espacios de convivencia, fomentar el conocimiento entre las personas y un ambiente social muy apropiado para el surgimiento de iniciativas culturales, sociales y empresariales.

 

“Desde hace una década, desde la UNDEF se está trabajando en la búsqueda de todas las celebraciones de moros y cristianos existentes en el Mundo. Hasta el momento se han registrado más de mil doscientas fiestas: 543 en Europa, de las cuales 525 se dan en España y, de ellas, alrededor de 80 son como las nuestras (territorio UNDEF y asimilados); un total de 665 fiestas en América, desde Canadá hasta Chile, de las cuales México es el principal foco, con 401, en África hay 2 y otras 2 en Asia. Se trata, por consiguiente, de un enorme patrimonio de escala planetaria que, por un lado, permite trabajar para lograr su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad y, por otro, facilita la tarea de búsqueda de sus orígenes.

Así, la mayor parte de esas celebraciones fuera de España tienen un origen de conquista política y subordinación colonial de otras culturas. Para ello, las comedias de moros y cristianos fueron difundidas y utilizadas como herramienta pedagógica que educaba a los indígenas en la fe verdadera y en la aceptación de la monarquía, frente a sus anteriores creencias.

Esa misma estrategia aparece en España a partir del Concilio de Trento y la Contrarreforma, a mediados del s. XVI, momento en que se aúnan los intereses de Carlos V y Felipe II con los de la iglesia católica, para forjar un potente sentimiento nacional-católico entre sus súbditos, indispensable para hacer frente a los enemigos de la corona, todos ellos centroeuropeos protestantes. Con ese objetivo se promulgan normas y directrices para difundir los actos litúrgicos –como el Corpus–, los autos sacramentales y las comedias en que aparecen moros y cristianos, para ejemplificar quienes son los buenos y quienes los malos, los herejes.

De ese modo, la vieja tradición de celebrar actos festivos de moros y cristianos, documentada en 1162 en Lleida, con motivo de las celebraciones de los esponsales de Ramón Berenguer IV y Petronila, pasaba a integrarse en los actos litúrgicos y en las obras teatralizadas del Siglo de Oro español, con esa misión ahora doctrinaria.

A finales del siglo XVIII, una serie de prohibiciones decretadas por Carlos III afectaron a las diversiones en forma de soldadesca, de las que se desprendían muchos excesos. Con todo, por las demandas constantes de muchos municipios, y por la mediación del informe favorable al respecto de Jovellanos (político ilustrado de la época), comenzó a darse licencia a algunos pueblos, siempre con las garantías de que no se producirían excesos ni algarabías. Para ello, las soldadescas se integran en los actos litúrgicos, donde ya se habían incorporados las celebraciones de moros y cristianos.

Todo ello confluye a principios del siglo XIX en el nacimiento de las fiestas de moros y cristianos tal como las conocemos ahora: diversión derivada de las antiguas morismas, arcabucería, incorporada más tardíamente, y actos litúrgicos como ensamblaje de todo y garantía de control ante los excesos. En esos momentos, diversas guerras coloniales en África, América y Filipinas hicieron preciso renovar las estrategias de fortalecimiento del nacional-catolicismo, floreciendo con respaldo oficial las fiestas de moros y cristianos y su papel doctrinal en muchos municipios alicantinos, celebradas ya de manera ritual y periódica”.

A la conferencia asistieron festeros de Petrer, Elda, Sax y otras poblaciones vecinas, en un día en el que la ciudad, celebraba por segundo año consecutivo las no fiestas de Sant Bonifaci.

 

 

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