Tras dos años de pandemia, con tan solo la celebración de los actos litúrgicos, vuelve a celebrarse los días 14 y 15 de agosto el programa de actos más festivos de la virgen de la Asunción en Sax.

Para iniciar los festejos, el domingo 14 de agosto, la Unión Musical y Artística de Sax ofrecerá el ya tradicional concierto en honor a la Virgen de la Asunción, que tendrá lugar en la Plaza de la Constitución, con la dirección de Daniel Antolín Compañ.

El día grande de esta festividad, el lunes 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción, se iniciará con el Acto del Predicador, con un pasacalle que se llevará a cabo desde la Plaza de la Constitución hasta el Colegio Nuestra Señora del Carmen y, desde el mismo colegio, hasta la Iglesia Parroquial, donde se celebrará la Santa Misa.

Por la tarde, tendrá lugar un breve Acto Mariano (sin misa) en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y, a continuación, una Solemne Procesión con la imagen de la Patrona de la Villa, que recorrió las calles; Virtudes, Cruz, San Pascual, Santa Eulalia, Progreso, Gran Vía y Médico Cortés y, que finalizara en la Iglesia Parroquial.

Ya por la noche verbena popular en la Plaza Mayor, con el grupo Guateque Club Band y la mejor música de los años 60´s 70’s 80’s 90’s…

La fiesta de la Virgen de la Asunción en Sax.

En Sax, la devoción a la Virgen de la Asunción está documentada desde la primera mitad del siglo XVI, cuando se construye el templo parroquial bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora.

La actual parroquia, Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción, comenzó a edificarse en la década de 1530, y aunque el campanario no estuvo acabado hasta 1590, en 1561 se procedió a la consagración del templo, bajando al Santísimo Sacramento desde la iglesia vieja. Se trata de una iglesia del gótico tardío con elementos renacentistas, que sufrió un revestimiento clásico del siglo XVIII.

Pero también los cabildos del Ayuntamiento nos hablan de la devoción a la Virgen de la Asunción durante siglos, cuando el pueblo de Sax la invocaba, buscando su auxilio y protección en épocas de sequía o plagas. En esos momentos era costumbre realizar rogativas “pro pluvia”, llevando en procesión a la Virgen a la ermita de San Sebastián, entonces a las afueras de la Villa, hasta que se aplacaba el motivo de amparo.

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