En los años 1950 se llevaba en nuestra localidad la fórmula de las serenatas, por parte de los pretendientes y sus amigos, cantadas en los hogares de las chicas que cumplían años o que bien se le quería dar una sorpresa.

Los mayores de Sax cuentan que antes debían pretender el amor de su pareja por mucho tiempo. Conquistar era otro reto. Hoy las muchachas también toman la iniciativa cuando un varón les gusta, ya las cosas han cambiado a mejor.

En los años 1950 y sucesivos, conquistar en Sax a la mujer amada requería de mucho empeño y perseverancia, pero sobre todo de un gran respeto por los valores familiares.

Nos recuerdan con mucha nostalgia las serenatas con grupo de amigos que solían llevar cantos de amor a la mujer que les había robado el corazón. Un ramo de flores era un detalle casi obligado por un hombre que se preciaba de ser un caballero.

Los enamorados además no podían verse con tanta frecuencia o facilidad como ocurre en la actualidad. Durante la semana se estilaba efectuar una o dos visitas como máximo, y eso en presencia de los padres, quienes no quitaban un momento la mirada del pretendiente. Un movimiento inadecuado del joven galán era duramente observado por los padres de la joven pretendida.

La visita concluía casi siempre apenas había empezado a oscurecer. La conquista siempre estaba en manos del chico. Era todo un arte, pues conquistar a una mujer antes era sustancialmente diferente, porque antes a la enamorada se la veía con mucho respeto.

 

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