Tras más de un año sin realizarse las misas en honor al Patrón de la Villa, la pequeña ermita tenía su primera homilía el pasado domingo.

La comparsa de Turcos así lo informaba en sus redes sociales, el 2 de enero junto a las fotografías de miembros de su junta directiva y las damas, “Hoy ha sido la misa en San Blas de nuestra comparsa, tan esperado acto, fuimos los últimos antes de la pandemia y los primeros en celebrar la misa ante nuestro Patrón. Os deseamos la junta directiva que terminéis de pasar bien las fiestas y cuidaos mucho”.

Con esta misa comienzan ya la nueva normalidad en la ermita de San Blas, que seguirá con las fiestas que se pretenden celebrar del 1 al 5 de febrero y todos los actos en torno al patrón.

Cada primero de mes, coincidiendo con el domingo el pueblo de Sax acude a la misa que se celebra en honor del santo patrón de Sax, algo que ocurre oficialmente desde el año 1966.

Las misas de San Blas, quedan de la siguiente manera por entidades y meses a celebrar, desde hace 56 años, en el mes de enero, la comparsa de Turcos, en el mes de marzo, dedicada a la comparsa de Garibaldinos, en el mes de abril, la homilía está dedicada a la comparsa de Alagoneses, en el mes de mayo, para la joven comparsa de Caballeros de Cardona , en el mes de junio, la comparsa de Árabes Emires tiene su turno, en el mes de julio, la misa está dedicada a la Peña Sajeño – Alagonesa  y podemos escuchar la misa baturra, en el mes de agosto, la comparsa de Marruecos tiene su día, en el mes de septiembre, coincidiendo con el medio año festero es el turno de la Mayordomía de San Blas,  en el mes de octubre, la comparsa de Moros decana de nuestras fiestas en el bando de la luna, en el mes de noviembre, el turno es para el Ayuntamiento y en el mes de diciembre, la Comparsa de Cristianos, decana de nuestras fiestas en el bando de la cruz, cierra un año de fe.

395 son los años que los sajeños llevamos celebrando las fiestas a nuestro San Blas. A lo largo de todos estos años han pasado epidemias, pandemias, guerras…  y nadie nos pudo parar.

Ahora es necesario detenerse, para cuidar, para cuidarnos, parar querernos, para que el año que viene, el día 1 la música suene más alto que nunca, que nuestros pajes y capitanes bailen y brillen con sus comparsas llenas de amor y alegría, para que nuestro San Blas  sonría al vernos de nuevo juntos, que la Virgen de la Candelaria pueda volver a oler sus calles a pólvora, para que se nos vuelva erizar la piel al escuchar a los efusivos embajadores defender nuestro castillo y para que Sax entero vuelva a deslumbrar, a abrazar, a sonreír, a soñar y a gritar ¡¡Viva San Blas!!

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