José Vicente Vaquer, como médico, festero, representante de la fiesta en Sax, el presidente de la Mayordomía, agradece con estas palabras a nuestro cura párroco, Don Alfredo Beltrá, la bendición de nuestro pueblo, desde la casa de los sajeños, la ermita de San Blas.

«Creo que todos sabemos, que, en todas las épocas del pasado, se han producido epidemias donde había multitud de personas contagiadas y por descontado, muchos fallecidos por esta causa.
En Sax, en concreto en el siglo XIX, se produjo una epidemia de cólera que afectó a parte de la población y hubo muchos fallecimientos, estando el foco principal ubicado en la zona de la calle Montepío. Fue un 12 de septiembre del año 1856, cuando todo el pueblo salió en procesión, portando la imagen de la virgen de los Frutos y rogando para que finalizara esta terrible epidemia. Es cierto, y creo que la mayoría de las personas sajeñas los sabemos, que a partir de ese día 12 de septiembre, ya no hubo más casos de cólera en Sax.
Ahora, 164 años después, nos encontramos con una pandemia mortífera, como consecuencia del virus SARC-COV-2, llamado Covid-19, el coronavirus que nos está asolando no solo a nuestro país, sino también al resto del mundo. Nuestras autoridades, nos han impuesto que permanezcamos en nuestros domicilios, para intentar evitar los contagios entre personas y así evitar la propagación del virus.

Nuestro cura párroco don Alfredo, con autorización de la autoridad competente y habiendo notificado a la señora alcaldesa y a mí como presidente de la Mayordomía de San Blas, subió a la plaza de San Blas en el coche de la guardia civil, y dio la bendición con el Santísimo Sacramento a todo nuestro pueblo, con las puertas abiertas de la ermita de San Blas, siendo nuestro Patrón testigo de dicha bendición.
Como sajeño y como presidente de la Mayordomía de San Blas, quiero agradecer a don Alfredo, este gesto que hizo ayer, y yo, ante la imposibilidad de no haber podido estar allí, quiero decir que mi espíritu sí que estaba con nuestro cura párroco y delante de nuestro San Blas, y con mi fe y mis plegarias, que creo que son la de la mayoría de todos los sajeños y sajeñas, en la intimidad de cada persona, al igual que el día 5 de febrero cuando pasamos delante de él y le decimos «San Blas, permíteme estar contigo el año que viene«, seguro que le hemos pedido, «San Blas, ayúdanos a superar esta pandemia que nos ha tocado vivir«.
Don Alfredo, de nuevo quiero darle las gracias por esta iniciativa que ha tenido, en mi nombre y si me permiten, de todos los festeros creyentes».




