Poco más de veinte meses queda para que finalice, oficialmente, el actual mandato en el Ayuntamiento. En setecientos días, los sajeños estarán citados a las urnas para poner nota al gobierno de coalición Partido Popular y Sax Importa y a los dos partidos de la oposición: Partido Socialista y 03630. La cuenta atrás ya está activa tras superarse el ecuador de la legislatura. Ya no hay marcha atrás para una primera mitad de mandato que ha sido tan anómala como infructuosa.

La pandemia del Covid-19 ha sido protagonista como excusa principal a la hora de afrontar los retos en buena parte de estos dos primeros años y, casi con toda seguridad, marcará de una forma u otra los días restantes. La irrupción de la pandemia ha sido una constante a la hora de justificar retrasos en la gestión, de excusar promesas incumplidas. Sin embargo el tiempo corre y la gran mayoría de asuntos pendientes se acumulan en los despachos del consistorio. Muchos son los retos a los que se tiene que enfrentar el ejecutivo local antes de que finalice el ciclo y comience de nuevo la carrera electoral y la gestión quede aparcada. Entre lo pendiente hay de todo, mucho, demasiado. Basta con echar un ojo al pacto de 51 medidas para un gobierno abierto, participativo y social  que PP y SI firmaron (con matices) el 13 de junio de 2019.

De todos estos desafíos, apenas un par de puntos se han cumplido, relegando cuestiones vitales para el futuro de nuestro pueblo como la finalización definitiva del auditorio/casa de cultura, el grave deterioro de la piscina municipal (abierta los dos años anteriores sin conocer el estado real del subsuelo), la conservación de nuestro patrimonio histórico, la modernización de los servicios municipales y la digitalización administrativa municipal con el fin de facilitar las gestiones a los ciudadanos y la puesta en valor de la cultura como elemento de primer orden con el fin de aumentar la calidad de vida de los sajeños, entre otros. Por ahora solo se ha cambiado la tarima del escenario del Teatro Cervantes, mientras el Castillo, el rio y las calles, siguen, a estas alturas, sin el adecuado mantenimiento que requieren. También es clave la renovación de muchas contratas municipales obsoletas, como la limpieza viaria y recogida de residuos, el mantenimiento del arbolado y la jardinería y la gestión del cementerio, como las más significativas. Aunque hay más. A todas se tiene la sensación de que se llega tarde y con desgana. En materia de política ambiental, se incumplen muchas de los compromisos todavía sin impulsar: estudio de eficiencia energética, implantación gradual de energía solar y fuentes renovables, educación ambiental y vial.

También, si hablamos de deporte, se ha dejado negro sobre blanco las promesas de integración de los clubs deportivos en la toma de decisiones. Hoy más que nunca las sedes deportivas se encuentran más abandonadas que hace dos años, las instalaciones obsoletas y sin mantenimiento y los compromisos de cubrir pistas y crear un campo de futbol 8  y un circuito de cross olvidados en un rincón.

Con la vista puesta en la situación laboral de los sajeños, la escuela taller de empleo arrastra desde 2016 actividad nula para mejorar el acceso al trabajo de parados de larga duración e inserción de de colectivos con especiales dificultades de adaptación. Los talleres de empleo no dejan de ser una entelequia del gobierno local, que sigue renovando los contratos de alquiler de los locales destinados a tal fin malgastando dinero público.

Además se incluyó la intención de impulsar la oferta pública de empleo y las bolsas de trabajo con el fin de potenciar la actividad de la agencia de desarrollo local y habilitar un departamento de captación de inversiones y ayudas públicas.

Por otro lado, el pacto de gobierno también recoge compromisos en materias de seguridad. Ahí se habla de constituir un Consejo Municipal de Seguridad que establezca una mayor coordinación entre cuerpos de seguridad y una intensificación en la vigilancia en los lugares de mayor afluencia, esa promesa, hasta el momento, se ha vuelto en contra del Ayuntamiento, ya que cada vez la proliferación de “botellones” es más numerosa pese a la aprobación en pleno de la ordenanza de convivencia ciudadana.

En cuanto a la agilización de documentos de ámbito municipal que se convierten en base de la gestión de las políticas, el bipartito tiene trabajo por delante: debe empezar a ejecutar la maquinaria que elabore los con rapidez los proyectos técnicos y administrativos con los funcionarios para llevar a puerto los proyectos incluidos en las inversiones financieramente sostenibles del plan Gestiona y no dejar perder subvenciones de Diputación y Consellería. Además deben desarrollar los planes de comercio y gestión del mercado para conseguir la igualdad de condiciones frente a la competencia de las grandes superficies.

Para cumplir con todo lo prometido quedan apenas veinte meses, una larga travesía tanto para la oposición, en su labor de fiscalizar y exigir, como para los responsables de la acción de gobierno local.

 

 

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