El caso del «Artículo de opinión». El desenlace final.

por | Mar 12, 2017 | Opinión

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Lo que puede dar de sí un humilde «artículo de opinión», cuyo único propósito era el de desdramatizar un poco el tema abordado, para gente con sentido del humor (VITAL en los tiempos que vivimos), en un tono relajado y distendido, sin ofender nunca a nadie, ni poniendo en cuestión nada, eso no nos compete ni era el objetivo del «artículo» en cuestión.

Empezaremos por la palabra «artículo», pues veo que la pobre se ha utilizado como arma arrojadiza sin tener culpa de nada. Cuando se escribe en una publicación, normalmente se le llama «artículo», no para dar o restar categoría, sino porque simplemente se llama así. Puede ir entrecomillada con la intención de ofender o molestar a su remitente, no es el caso se lo aseguro, si se sienten mejor así háganlo por favor, o llámenle escrito o un grupo de palabras que conforman un todo. A su elección. A mi, con su permiso siempre, me ha gustado lo de las comillas y así lo utilizaré en el resto de mi «artículo».

Escribimos «artículos» a diario de temas de relevancia para el pueblo y comarca, con mucha seriedad y profesionalidad, tanto si benefician o no, a uno o a otro. No jugamos, se lo aseguro, empleamos mucho de nuestro tiempo para intentar hacer bien nuestro trabajo o colaboración, aceptando que, en ocasiones, no sea así. No restamos ningún valor al hecho en sí, lo ocurrido está ahí y nadie lo ha cuestionado ni quitado su importancia. Comprendo su disgusto, pues son parte implicada, eso les ha impedido leer el «artículo» con el enfoque pretendido. Es algo que tienen que asumir, en tanto que la persona tiene un alcance público, como yo. Por eso es importante asumir el descontento del otro y no tomarlo como algo personal, sino siendo noble y humilde, y entendiendo que el otro tiene derecho a mostrarlo. Les invito a hacerlo como yo ya lo hecho con ustedes y sus comentarios.

La libertad de expresión está para eso, por eso no entiendo muy bien palabras como «… relajaos un poquito…», «…a los San Martines venideros. Intenten salir viv@s sin quitar demasiadas pieles, …»,  «…ese no es el camino…»… Yo no sé muy bien a ustedes, pero a mi me suena un poquito  intimidante, aunque si la intención era la de darme unos consejitos, los acepto de buen grado, no quiero pensar que haya sido con otro propósito, el de coartar mi libertad de expresión. Me lo tomaré con el tono de humor con el que imagino que lo han escrito.

Intentamos relatar una realidad de forma independiente y sin ningún color. Solo hace falta hacer un repaso de hemeroteca y verificar. Pero cuando haces las cosas bien, nadie te felicita, ni te hace un comentario bonito para sentir que llega a la gente con la pretensión con que se ha escrito ( es de justicia decir, que solo una persona (parte afectada) nos ha felicitado por el «artículo», le resultó increíble el sentido del humor empleado,y al mismo tiempo expresó de manera muy educada lo que no le gustó, Gracias). Lo asumo, entra parte de estar expuesto al público. Tengo un profundo respeto por la opinión de mis iguales y nunca entraría a descalificar a nadie por mostrar su descontento, su alegría o lo que quiera decir, pero creo que las formas no hay que perderlas nunca, definen mucho a la persona.

No tengo el tan preciado título periodístico, pero sí una educación y RESPETO por todo y todos. Claro que lo ideal sería tener las dos cosas, título y, respeto y educación, y quiero creer  que forman mayoría en el Periodismo. Nunca se me ocurriría juzgar si alguien posee ambas cosas o cojea de alguna, como yo: soy educada pero no tengo título de periodista. Como ven, no lo tengo todo, disculpen mi imperfección.

El autor de un «artículo» de opinión no necesariamente tiene que ser un periodista, lo realiza en un lenguaje que suele ser ameno, sencillo, claro y conciso. Trata temas variados, siempre y cuando estos sean actuales, relevantes y pertinentes. Por último, decir que suele tener independencia de criterio con respecto a la linea editorial de la publicación, aunque, puede ser compartida por el resto de colaboradores o «articulistas».

Creo que la ignorancia es muy atrevida, y lo digo por lo siguiente. Se ha asegurado, certificado y dado como verdad absoluta, que tal «artículo» DEBÍA figurar en la sección de opinión. Tienen toda la razón, y así figura, se hubieran dado cuenta a poco que hubieran entrado en la página web a través de Facebook y mirado en la esquina superior izquierda. Luego, no todo es malo, estamos de acuerdo en algo, el «artículo» de opinión debe estar en la sección de opinión. Siempre hay que sacar lo positivo de todo, siempre.

Ahh, se me olvidaba, alguien no encontraba el botón de «me encanta» en Facebook, muy amablemente le indico cómo encontrarlo, pues entre tanto comentario esta cuestión quedó sin contestar. Si coloca el cursor sobre las palabras «me gusta», verá que arriba le aparecen unas imágenes muy simpáticas, la primera no es, tiene que pinchar en la imagen de un bonito corazón y…. Asunto arreglado!!!! No me dé las gracias, todo lo que sea por ayudar al otro.

Este es mi homenaje a todos los participantes, comentaristas… de este «artículo». No es mi estilo comentar nada ni para bien ni para mal, pero creo que se merecían estos minutos de gloria, después de sus elaborados, ingeniosos y vehementes comentarios. Gracias de verdad a todos ellos por su participación y un afectuoso saludo.

Por último, recojo el buen consejo que se me ha dado: «…espero que reflexionen…». Estamos en Cuaresma y, pronto en Semana Santa», esa va a ser mi promesa para estos días, reflexionar para que el Señor me perdone por este «artículo».

Con esto finalizo este tema sin nada más que añadir por mi parte. Gracias por dedicar un poquito de su tiempo a leer estas palabras, que para nada pretenden ser un «artículo».

María Luisa, esa pluma equivocada, como de manera tan bonita se me ha definido. Gracias.

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