El ultrafondista sajeño vuelve a hacer historia en el deporte extremo tras completar 330 kilómetros y 24.000 metros de desnivel positivo en un agónico y majestuoso trazado por los Alpes italianos.

Hay deportistas que no conocen los límites, y luego está Juan Antonio Cabo Gil. El corredor del Club Atletismo Sax ha vuelto a grabar su nombre en el Olimpo del trail running mundial al convertirse en participante del legendario Tor des Géants (TOR330), una carrera inmensa que transcurre por las altas montañas del Valle de Aosta, en el corazón de los Alpes.
Si correr una maratón ya es un reto mayúsculo, la prueba en la que ha participado el atleta sajeño equivale a completar casi ocho maratones seguidas por montaña, superando un desnivel vertical que equivale a subir tres veces el Monte Everest. A lo largo del recorrido, los participantes se enfrentan a 25 ascensiones extremas, muchas de las cuales superan los 3.000 metros de altitud, donde el oxígeno escasea y el clima alpino no da tregua.

Las palabras del héroe
Tras cruzar la ansiada línea de meta y asimilar la magnitud de lo conseguido, el propio Juan Antonio compartía en primicia sus sensaciones sobre este coloso europeo:»La semana pasada estuve corriendo en el Tor des Géants, que es una prueba de trail extremo por los Alpes. Son un total de 330 km y 24.000 m de desnivel (3 Everest) con un total de 25 subidas, algunas de las cuales llegan casi a los 3.300 m. Algunos la incluyen dentro de las pruebas más duras del mundo y, a nivel de trail extremo de montaña en Europa, seguro que lo es».
Un currículum forjado en las condiciones más extremas
Este éxito en las cumbres alpinas no es una casualidad. Juan Antonio Cabo Gil lleva años demostrando una resistencia física y mental fuera de lo común. Su trayectoria lo avala como un auténtico todoterreno capaz de rendir en los escenarios más hostiles del planeta: desde el calor sofocante del Valle de la Muerte en California durante la mítica Badwater 135, pasando por el desierto en el Marathon des Sables, hasta la dureza mental del Mundial de 48 horas en pista.
Ahora, el barro, la roca, el frío de la noche alpina y las interminables pendientes del Tor des Géants se rinden ante el tesón de un corredor indomable. Sax vuelve a sonreír y a inflar el pecho de orgullo gracias a la constancia de un vecino que no corre para ganar a los demás, sino para demostrar que las barreras humanas están para romperse. ¡Enhorabuena, Juan Antonio!




