En el Archivo Municipal de Sax se conserva un “Expediente sobre el nombramiento de rondines para la persecución y captura de malhechores en virtud de órdenes superiores”, del año 1817.

El Ayuntamiento de Sax recibió un oficio, de carácter reservado, fechado en Villena el 8 de abril, firmado por Antonio Fernández Villanueva (que había sido corregidor de Villena, y que ese año era Juez de primera instancia), en el que adjunta un ejemplar de lo ordenado por la Chancillería de Granada, fechado el 29 de marzo de 1817, “en orden a la persecución, captura, y exterminio de los malhechores que infestan los caminos…”.

El decreto explica que “a consecuencia de órdenes comunicadas por el Real y Supremo Consejo de Castilla para que por el Real Acuerdo de esta Chancillería se tomen las más activas providencias a fin de que se persigan y capturen a los malhechores que infestan los caminos, especialmente los de la partida nombrada de los niños de Écija, ha resuelto dicho Real Acuerdo se comuniquen órdenes a todas las Justicias de los pueblos del territorio de este superior Tribunal, a fin de que inmediatamente procedan con el mayor esmero, zelo y vigilancia, a perseguir a los ladrones y malhechores que haya en el término de sus respectivas jurisdicciones…”.
La Villa de Sax, en el Reino de Murcia, pertenecía en el Antiguo Régimen a la zona de influencia de la Chancillería de Granada, que abarcaba toda Castilla al sur del río Tajo. El documento menciona a la partida de “los siete niños de Écija” que, tras luchar contra los franceses, se convirtieron en una cuadrilla de bandoleros, activa en las proximidades de Écija (Sevilla)) entre 1814 y 1818. Fueron detenidos y ejecutados año y medio después de la persecución que habían puesto en marcha las autoridades en 1817, con el nombramiento de “rondines”, equiparables a una partida de gente armada dedicada a la persecución de los bandidos. El Concejo puso en marcha las órdenes recibidas, organizando una partida de veinte hombres, dirigida por oficiales retirados.




