Las aglomeraciones de jóvenes en las noches de los fines de semana han hecho saltar las alarmas entre visitantes y usuarios de la zona de huertos urbanos, al comprobar que, además de basuras y botellas vacías, los participantes en estas reuniones festivas no respetan las medidas de seguridad establecidas para frenar el contagio por la Covid-19, como son llevar mascarilla, guardar la distancia social e incluso no fumar cerca de otras personas.

Las principales zonas elegidas para los botellones se encuentran en los miradores de la Fontana y en la vereda del rio. Algo que, sin duda, supone un gran riesgo ya no solo por la pandemia, sino también por el deteriorado estado de dejadez, riesgo y peligrosidad y en las ruinas del antiguo proyecto de residencia de la tercera edad que el Partido Popular prometió convertir en su programa electoral en un circuito de Cross.
Pese al vallado que se llevó efectuado por parte del anterior equipo de gobierno en 2019, con el fin de proteger el acceso a unas instalaciones ruinosas y con gran riesgo de accidentes, dos años después el abandono progresivo continua en deterioro y exige medidas urgentes para preservar la seguridad de cualquiera que pueda acceder a estas peligrosas ruinas.

Cancelas abiertas de par en par en par, acumulación de restos de poda secos supuestamente depositados en la rambla adyacente por la empresa adjudicataria de la limpieza y poda deja en claro riesgo de incendio, han convertido el lugar en un auténtico peligro para los ciudadanos de Sax, que requiere de acciones urgentes para solucionar estos problemas.
Si se accede (es muy fácil, las puertas están abiertas) bajo un techado pesado sostenido apenas por unos pilares oxidados es muy posible caerse en uno de los grandes socavones que como trampas mortales repartidos en el suelo en el suelo de la estructura.
Rectificar es de sabios. Acabar con el «botellón» y actuar en la Fontana de Sax es primordial y necesario antes de que ocurra una tragedia.



