La Farmacia de Don Manuel Sánchez, una de las más antiguas de Sax, cumple en estos días el 50 aniversario de su apertura, en el centro de la localidad ubicada en Gran Vía. Don Manuel Sánchez Beltrán inició la zaga familiar de farmacéuticos, que continúa su hijo Pedro Sánchez Alarcón, el 5 de julio de 1969, cuando Sax superaba por bien poco los 5.000 habitantes.
Don Manuel fue el responsable del establecimiento los primeros cuarenta años y, una vez se jubiló, hace diez años, se hizo cargo su hijo, el actual titular. Pedro Sánchez Alarcón destaca que la Farmacia de Don Manuel ha cumplido 50 años gracias al hecho de haber contado con grandes profesionales a quién los clientes aprecian mucho, y gracias a esa relación humana y profesional los clientes han sido fieles y han depositado su confianza en nosotros a lo largo de esta larga trayectoria.
Desde la farmacia “he visto la transformación y el crecimiento de Sax” remarcó Don Manuel Sánchez. Recuerda que el mercado de los lunes se iniciaba en la esquina de la calle Progreso, que la confluencia de la calle San Francisco y Tomás Herrero (hoy Gran Vía) era el hito de la vida social de Sax: ese era el punto en el que se despedía a los difuntos a la hora de seguir camino al cementerio, ese era el punto de inicio o final de los paseos de los fines de semana por la noche, después de las cenas.
La decisión de abrir la farmacia en este lugar fue del todo acertada, ya que con el transcurso del tiempo la localidad experimentó un importante crecimiento precisamente por aquella zona. Se inauguró una farmacia que ha llegado al medio siglo de vida con la satisfacción de “hacer un servicio a nuestros clientes, muchos de los cuales ya nos han dejado y por para los que queremos tener un recuerdo sentimental en estos momentos de celebración”. Para Don Manuel también es motivo de alegría que su hijo siga al frente de la farmacia.
Con un gran orgullo y satisfacción recuerda que llegó a Sax para unos meses o unos años, iniciar una actividad que, tras una primera etapa, trasladara a Murcia o Madrid; pero el pueblo de Sax y sus vecinos calaron bien dentro de él, hasta el punto que pasados esos primeros meses y esos primeros momentos olvidó sus pretensiones iniciales y nació un nuevo sajeño, que, sin olvidar sus orígenes murcianos, echó raíces en Sax, su nuevo pueblo.



