Organizado por la Concejalia de Igualdad del Ayuntamiento de Sax y el apoyo del público asistente a la conferencia, el pasado viernes 5 de abril, se proponía una a través de la escritora, Fatou Secka, gambiana, reside en Catalunya y desde los años ochenta luchando por los derechos de las mujeres africanas, una mirada a los derechos de la mujer, con el título, “La mutilación genital femenina”.
La actitud humana, cercana y empática, de la escritora, fue una de las herramientas con las que logro en menos de dos horas, generar un cambio de conciencia en muchas personas que acudían a escuchar en primera persona esta aberración que sufren las mujeres.
Pese a que en 2016 la Unión Africana aprobó la prohibición de esta práctica en los 50 estados miembros, la mutilación sigue siendo una tradición muy arraigada. Plan International, no solo promueve cambios legislativos, también trabaja en el diálogo intergeneracional y la sensibilización en las comunidades, herramientas fundamentales para que las propias víctimas y sus familias sean agentes de cambio de normas sociales y culturales muy arraigadas.
Junto a la Concejal de Igualdad del Ayuntamiento de Sax, Fina Navalón, se encontraba en la mesa de la Sala Polivalente del Auditorio Municipal, Fatou Seckam, una mujer que ha sufrido amenazas “pero ninguna ha podido paralizarme«, es una mujer valiente que hablaba a una sala repleta de personas que les costó arrancar en sus preguntas, aunque mas de dos horas no bastaron para despejar las dudas de todos los asistentes.
“Somos nosotras, las mujeres de distintas generaciones, las que debemos ponernos de acuerdo para que esta costumbre tan arraigada acabe”
“Llevamos trabajando en la sensibilización contra las mutilaciones desde 1995. Estamos en contacto con los centros de planificación familiar y las clínicas que se ocupan de los problemas médicos y psicológicos femeninos. Les hemos sensibilizado de la existencia de la ablación y de sus consecuencias. Intentamos exponer este problema tanto a las comunidades africanas que residen aquí como a la europea”, palabras de una mujer que lucha contra esta aberración, aunque se siente muy orgullosa de su pueblo, «hay que tener en cuenta que la cultura no es estática y yo amo mi cultura africana, pero no defiendo la ablación«, concluyó Fatou Secka.


