El pasado viernes 8 de marzo fue, sin duda, el eje principal de las celebraciones, que llevan en marcha desde el pasado 2 de marzo y se extenderán todo el mes de marzo pretendiendo concienciar a los ciudadanos en torno a la igualdad y contra la discriminación hacia la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.
A las 19:00 horas tenía su hora de comienzo una masiva concentración en la plaza de San Sebastián a la cual acudieron cientos de personas, donde se llevó a cabo la lectura de un manifiesto de la mujer trabajadora, por medio de varias mujeres, que abría el acto y siendo testigo un cartel que decía “nos queremos vivas libres de toda violencia”.
Las mujeres siguen marcadas por las desigualdades. Por los abusos y violencias machistas en sus casas, en la calle y en el trabajo. Por la precariedad y la discriminación laboral. Por la no corresponsabilidad de muchos hombres en los trabajos de cuidados y en otras responsabilidades.
Tras esta lectura, un chico, daba voz a una carta de una chica anónima en nombre de todas las que cada día sufren discriminaciones, y que podemos trascribir así:
“Palabras de una mujer, sin más.
Érase una vez una princesa que no quería vivir del cuento; prefería no tener boca de fresa y comerlas con nata, sin lamentos; una niña que de noche soñaba con ser astronauta, volverse astral, pero al llegar la mañana sólo se encontró con un techo de cristal; una joven que tuvo que aprender a cuidarse de otros jóvenes machos, sólo por ser mujer, humana, tener tetas y no contentar al hombre plano; una mujer que estudió mucho y ejercía su trabajo como una gran profesional, pero que después, por realizar sus labores, el jefe no le pagaba igual.
Érase una vez una historia machista y una voz silenciada; una loca histérica porque en su casa no se masturbaba; una científica premio Nobel que los niños no recuerdan y demasiadas señoras muertas en las notas de prensa.
Perdonen que no esté aquí, la verdad, no quería venir, porque soy la princesa sin cuentos, la niña que sueña con las estrellas, la joven que se cuida de ellos, la mujer profesional que pelea.
Disculpen a esta pobre que no muestra alegría porque siempre desea muy fuerte que no exista este día. Lamento no ser la muchacha bonita o no sonreír siempre, y siento mucho si no me siento diferente por haber nacido mujer, porque además soy gente; porque lo que quiero es ser mujer, sin más, sin tener que ser valiente”.
Este texto es sin duda una verdadera reivindicación de las mujeres actuales, en tono de rap, que es, como esta concebido, por la escritora, Connie Marchante, profesora del IES Pascual Carrión, una letra a la cual se le puede incluir música y quedaría como un éxito en las listas de actualidad de cualquier cadena de radio.
Recordando también que los datos del paro, publicados por los Servicios Públicos de Empleo (SEPE) en Sax nos indica que ha habido una bajada del desempleo masculino en 10 personas, que lo sitúa en 311 parados y el femenino se mantiene, situándose con 555 paradas, lo que nos da una cifra total de desempleados en 866 personas. Una situación que cada día es más insostenible, contando que Sax es un pueblo industrial. Las mujeres son perjudicadas también en este asunto.



