El uso de la pólvora en la Villa de Sax no es un mero pasatiempo contemporáneo, sino una tradición viva profundamente arraigada que define la identidad de sus fiestas desde hace siglos. El uso militar y festivo de este elemento está documentado en el Archivo Municipal desde el año 1543, cuando ya se reflejaban los gastos de pólvora para los soldados que realizaban el tradicional «alarde». Hoy en día, esta rica herencia histórica sigue tronando con orgullo tanto en las celebraciones de San Sebastián como en los actos de arcabucería de las populosas fiestas de Moros y Cristianos en honor a San Blas.

Esta centenaria cultura del fuego es custodiada y mantenida con orgullo por las ocho comparsas sajeñas que dan vida a las fiestas de la villa: Cristianos, Garibaldinos, Alagoneses, Caballeros de Cardona, Árabes Emires, Turcos, Marruecos y Moros.
Para mantener este legado de forma completamente segura y legal, los tiradores actuales de cada uno de estos grupos deben cumplir estrictamente con una serie de exigentes requisitos formativos y administrativos regulados por la ley.
El primer paso indispensable para cualquier festero que desee participar activamente en las guerrillas es asistir al Curso de Formación Mínima. Se trata de una jornada teórica obligatoria regulada por la Instrucción Técnica Complementaria número 26 del Reglamento de Explosivos, la cual se realiza una sola vez en la vida y tiene validez en todo el territorio nacional. Esta formación capacita detalladamente a los asistentes en la manipulación segura de la pólvora negra, el respeto a las distancias mínimas de seguridad en la vía pública y el funcionamiento mecánico del arcabuz.

Para mayor comodidad de los vecinos, la inscripción a esta convocatoria se puede tramitar de manera directa a través de cualquiera de las ocho comparsas locales o acudiendo a la sede de la Mayordomía de San Blas. Los interesados deben facilitar únicamente su nombre, apellidos y DNI antes de que se cierren los listados oficiales para la importante cita del próximo 20 de septiembre.
Es fundamental tener en cuenta que obtener este certificado formativo no otorga automáticamente el derecho a disparar. El aspirante debe iniciar posteriormente los trámites administrativos para conseguir la Licencia de Armas tipo AE, específica para armas de avancarga y expedida por la Intervención de Armas de la Guardia Civil. Este permiso estatal requiere superar un reconocimiento médico psicotécnico en un centro autorizado el cual incluye un test de personalidad enfocado en medir la estabilidad emocional y la sinceridad del solicitante y cuenta con una vigencia de cinco años.
Finalmente, el compromiso del arcabucero con la normativa vigente se extiende hasta los mismos días de la celebración, momento en el que las autoridades policiales pueden requerir la documentación en los recorridos oficiales. Por este motivo, durante los desfiles y guerrillas, todo tirador en activo tiene la obligación de portar consigo su DNI, la licencia AE en vigor y las guías de pertenencia de los trabucos que esté disparando, sumando además una copia del contrato formalizado en el caso de que el arma sea alquilada, garantizando así que la pólvora siga siendo sinónimo de cultura, alegría y seguridad en las calles de la villa.




