Los ladrones arrancaron de madrugada uno de los ventanales laterales del Museo de Villena y sustrajeron las 66 piezas originales de oro, plata, ámbar y hierro que integran el histórico conjunto arqueológico.
El Tesoro de Villena, considerado uno de los conjuntos de orfebrería prehistórica más importantes de Europa, ha sido robado durante la madrugada de este jueves en el Museo de Villena (MUVI). Según la información recopilada por este medio, los asaltantes accedieron al edificio por uno de sus laterales tras arrancar uno de los ventanales y perpetraron el robo con suma rapidez, llevándose las piezas originales que conforman el histórico hallazgo arqueológico.
Las primeras hipótesis apuntan a una posible acción planificada. El robo podría guardar relación con una falsa alarma registrada minutos antes en el polideportivo municipal, un incidente que los investigadores analizan ante la posibilidad de que hubiese servido para desviar la atención de los cuerpos de seguridad. Tampoco se descarta una conexión con otros asaltos recientes a museos.
Entre las líneas de investigación que manejan los agentes figura la actuación de una banda especializada en el robo de patrimonio histórico. Incluso se contempla la posibilidad de que se trate de un robo por encargo, dada la extraordinaria relevancia y singularidad de las piezas sustraídas.
Lo robado es el conjunto original del Tesoro de Villena, formado por 66 piezas de oro, plata, ámbar y hierro con un peso aproximado de diez kilogramos y fechadas en torno al año 1.000 antes de Cristo. Durante años, y hasta la inauguración del actual Museo de Villena hace dos años, la ciudad exhibió una réplica del tesoro, mientras el original permanecía protegido. Las piezas sustraídas son, por tanto, las auténticas.
El conjunto está integrado principalmente por objetos de oro, entre ellos 11 cuencos, 28 brazaletes, tres botellas y varias piezas diversas. También lo forman tres botellas de plata, un botón de ámbar y oro, un remate de hierro y oro y un brazalete de hierro.
El Tesoro de Villena fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores. Apareció oculto en el interior de una vasija enterrada en el lecho de una rambla situada en el término municipal de Villena.




