El catedrático de la Universidad de Alicante forma parte activa de la institución geográfica más antigua del país, cuya revista es la segunda de mayor trayectoria a nivel mundial. El ingreso del catedrático Gabino Ponce Herrero consolida la trayectoria de una institución nacida en 1876, cuya revista científica es la segunda más antigua del mundo en su especialidad.
El pasado jueves, día 30 de octubre, Gabino Ponce Herrero ingresó por méritos en la Real Sociedad Geográfica de España, la más antigua de las asociaciones geográficas españolas. Fue fundada en 1876, con el propósito de conocer mejor y de manera científica los territorios de España en la península Ibérica y en ultramar. El acto tuvo lugar en la sesión extraordinaria de apertura del curso 2025-2026, en la sede de la Real Sociedad en Madrid, presidida por el doctor Rafael Puyol Antolín, presidente de la sociedad, catedrático de Geografía y rector en la Universidad Complutense de Madrid, y por don Lorenzo García Asensio, director general del Instituto Geográfico Nacional. El aspirante estuvo apadrinado por el doctor Manuel Valenzuela Rubio, vicepresidente de la Real Sociedad Geográfica y catedrático de Geografía en la Universidad Autónoma de Madrid.
En el acto se presentó la publicación del Boletín número 168 de la Real Sociedad Geográfica de España. Esta revista científica de carácter internacional, publicada ininterrumpidamente desde el año 1876, en su especialidad es la segunda más antigua del Mundo, sólo detrás de la American Geographical Society, fundada en 1851, y por delante de la conocida National Geographic Society, creada en 1888. En sus orígenes impulsó expediciones científicas por América, África y Oceanía —por las posesiones de ultramar del imperio español— con objetivos de reconocimiento geográfico, geológico y etnográfico, y para el levantamiento de mapas de las zonas todavía desconocidas. En el presente, es una revista científica de primer orden, preocupada por los nuevos problemas espaciales y ambientales —cambio climático, migraciones, contaminación, pérdida de biodiversidad y agotamiento de los recursos—, además de colaborar y asesorar el Instituto Geográfico Nacional, en el ámbito de la ingeniería geográfica y, en particular, en los planes nacionales de observación y digitalización del territorio con aplicación cartográfica.

Su compromiso con la historia local le ha llevado a participar activamente en conferencias, publicaciones y estudios patrimoniales organizados en el Alto Vinalopó.




