Las cuentas de propios suelen proporcionar informaciones curiosas sobre el pasado de nuestros pueblos. Un ejemplo puede ser el siguiente gasto, del año 1827:
Reparaciones mayores. Doy en data seiscientos y veintiocho reales entregados a Pedro Nabarro, Maestro de Obra pública, imbertidos en la composición de dos alcantarillas que asolaron y reedificaron, sitas en el Camino Real que se dirige de Alicante a Madrid, en la rambla de La Torre de este término, por haber pasado un carromato conduciendo a la Corte ciertos mármoles procedentes de Italia para S.M. Para cuyo gasto se creó el regular expediente que original se remite a la Intendencia para que lo dirigiese a la superior del ramo a su aprobación que no ha llegado..
El apunte contable prueba la importancia del camino real Madrid-Alicante, y del puerto de Alicante como el más accesible para recibir las mercancías por el Mediterráneo con destino a la capital de la nación. Vemos que el considerable peso del carromato cargado con mármoles italianos rompió dos alcantarillas a la altura de la rambla de La Torre, con un gasto de 628 reales para su reparación.
En 1827, en plena “Década Ominosa”, reinando Fernando VII con carácter absoluto, continuaba el ornato de la Corte y los Sitios Reales, con la construcción de la Puerta de Toledo en la ciudad, y la fuente de Hércules y Anteo en Aranjuez.

También por esos años, Fernando VII estaba remodelando el Palacio Real de Madrid, el más grande de Europa Occidental, y uno de los más grandes del mundo. Felipe V comenzó su construcción en 1738, en el solar del Real Alcázar, incendiado en 1734.
Fernando VII, tras su estancia en el palacio de Valençay (Francia) durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), al volver a España inicia la remodelación de la decoración del Palacio Real, para convertir el anticuado edificio construido a la italiana en un moderno palacio al estilo francés. Es posible que los mármoles italianos fueran destinados al Palacio Real de Madrid.



