A esa temprana edad, comenzó a tocar por la calle en las actuaciones que por entonces realizaba la banda de San Vicente del Raspeig (su ciudad natal). Incluso llegó a venir a las fiestas de Sax a tocar con la comparsa de Garibaldinos que por aquel entonces llevaba esta agrupación como banda oficial. Casualidades del destino… pues por aquel entonces Eduardo solo tenía 14 años y no se podía imaginar lo que le esperaba en el futuro en este pequeño pueblo.
Siguiendo su formación académica opositó a los 20 años para ingresar en el ejército, consiguiendo la plaza en Lorca y posteriormente a Alcoy. Su idea era seguir la vida militar, pero la mala suerte hizo que las bandas militares fueran desapareciendo por falta de recursos económicos.
A través de su buena amistad con su compañero sajeño, este le animó a realizar una prueba de oficinista en una empresa de persianas que por aquel entonces estaba en auge en Sax y hasta aquí llegó… en donde conoció a su mujer y comenzó una nueva vida.
Su afición a la música, le hizo contactar rápidamente con la Unión Musical y Artística, a la que se incorporó, a la vez que en la orquesta Copacabana y todo lo relacionado con las actividades musicales que en Sax se realizaban. A partir de ahí, Eduardo se convirtió en un sajeño más.
Por parte de la Sociedad Unión Musical y Artística, de la cual es Músico Honorífico, se le concedió la Lira de oro, el máximo reconocimiento que se le puede dar un músico, pero Eduardo también fue reconocido en el 2017 por parte de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana por su larga trayectoria musical, concediéndole el Premio Euterpe en esta categoría.
Con 86 años de edad recién cumplidos y sus 75 años como músico, nos cuenta que se siente muy orgulloso de estar todavía en activo, pues a esta edad se disfruta todavía más de la música, ya que es una etapa en la que se vive desde el punto de vista ya aprendido y a su vez realizado.
Muchas son las anécdotas que puede contar, pero entre ellas, la que más recuerda es el paso por los certámenes con la banda. Esta fue una época llena de emociones que dejaron mucha huella no solo en los músicos, sino en el pueblo en general.
Muy orgulloso también está de su labor como profesor durante 27 años, hecho que da lugar a que el 90% de la plantilla actual hayan sido alumnos suyos y de que entre todos ellos, cerca de 40 sean auténticos profesionales que puedan vivir de esta profesión.
No sabemos si hay algún músico con esta trayectoria de años en alguna población más, pero de momento en Sax contamos con él. Enhorabuena Eduardo.


