Es la eterna lucha entre el bien y el mal, la lujuria y la fe, la realidad y lo deseado, las comilonas y la abstinencia. Siempre ganan los mismos, pero hay unos días en que no es así.
Don Carnal impone unas normas:
«Los banqueros serán ciudadanos normales y los ciudadanos serán banqueros y les cobrarán un 1.000% de interés en los préstamos»
«Los Parlamentarios cobrarán el sueldo base y los trabajadores el sueldo de aquellos»
«Se trabajará sábados y domingos y el resto de días serán festivos»
«Son obligatorias las fiestas, la lujuria y las grandes y copiosas comidas»
Así, un sinfín de normas, que no se pueden cumplir ni en Carnaval, pero ahí están las intenciones. Transgredir las normas: las mujeres se viste de hombres; los hombres de mujeres; el ateo de cardenal (siempre hay alguno en los desfiles); el ladrón de policía.
¿Nos disfrazamos esos días, o es al revés y vamos vestidos de lo que no nos gusta el resto del año? Quizás te vistes de lo que te gustaría ser: bohemio, pintor, botellín de cerveza.
Doña Cuaresma pide penitencia, esconde la comida, pide rezar, y Don Carnal pide capones, buen vino, tocino y disfrute carnal. Éste vence durante unos días, después durante el resto del año la triunfadora es Doña Cuaresma.
El carnaval de Venecia se remonta al siglo XI, pero es más ajustado decir que es sobre el año 1400, siendo el máximo apogeo en el siglo XVII. En esta época acudían los aristócratas, llegados de diversos lugares que buscaban disfrutar de los placeres de la vida. Vía de escape de los ciudadanos para evadirse, como en todos los carnavales, del control del gobierno veneciano. Prohibido por Napoleón para evitar conspiraciones, se recuperó después de la segunda mitad del siglo XX.
Los disfraces son trajes de época del siglo XVII, con gran profusión de vestidos imaginativos, máscaras acabadas con una perfección exquisita, y se celebra tanto en desfiles organizados e improvisados como en fiestas privadas, algunas con alto precio para poder asistir, todo ello enmarcado por la arquitectura y el decorado natural de la enigmática ciudad. En el siglo XVII, vivió uno de los personajes más famosos de la ciudad, Giacomo Casanova, libertino, seductor y escritor, que fue llevado al cine en multitud de ocasiones (entre otros directores, Fellini y Ettore Scola).
El Mardi Gras, es el día más conocido del carnaval de Nueva Orleans, aunque también se celebra en otras ciudades americanas. Traducido del francés, sería algo así como, «martes graso». Se le denomina Martes de Carnaval, y ese día es justo el anterior al Miércoles de Ceniza. Es el último para celebrar los placeres de la comida y los carnales.
Originario del Barrio Francés de Nueva Orleans, en la actualidad, los desfiles más importantes se desarrollan fuera de él, por la estrechez de sus calles. Se desfila al ritmo de la música que impregna esta ciudad. Las mujeres se abren las camisas y enseñan el pecho como reclamo para coleccionar collares, , pero fuera del Barrio Francés, las normas son más estrictas y se pueden producir detenciones por ebriedad, nudismo o violencia
Es famoso el cóctel Hurricane, inventado en el pub Pat O´Briens en la Segunda Guerra Mundial, este cóctel es la estrella de las bebidas durante el Mardi Gras.
– Granadina
– Almíbar
– Zumo de limón
– Ron oscuro
– Zumo de naranja
– Maracuyá
– Hielo
Servir y disfrutar



