La madrugada del domingo 30 de octubre finaliza el “horario de verano”, se cambia la hora, cambiamos al “horario de invierno”. Por lo tanto, los relojes se atrasan una hora, con lo cual, a las 3:00 horas serán otra vez las 2:00 horas.
Todo ello en cumplimiento de la Directiva Comunitaria 2000/84/CE que rige el denominado “Cambio de Hora” que comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años. Ya en enero de 2001, este cambio se aplica con carácter indefinido.
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el cambio de hora puede permitir ahorrar en España 300 millones de euros, lo equivalente a un 5% del consumo eléctrico en iluminación.



