Las 21 sajeñas fueron partícipes de nuevo en estos días, de las celebraciones religiosas y también hicieron turismo. El Santuario de Fátima es uno de los mayores referentes del culto mariano, al que acuden peregrinos de todo el mundo.

Las fieles pertenecientes a la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Sax, completaban el viaje que se organizaba desde Elda y Petrer, y que trascurrió, del 7 al 10 de octubre hasta el santuario de Fátima. En estos días se han celebrado las apariciones de la Virgen en Portugal que cumple en este 2021 su 104 aniversario.

La Santísima Virgen María se apareció siete veces en Fátima, Portugal, a tres pastorcitos: Francisco, Lucía y Jacinta, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.

Con motivo de los 104 años de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal, con “gozo y alegría de poder celebrar este aniversario de las apariciones”, las veinte peregrinas de Sax y una de Salinas, partieron el pasado jueves 7 de octubre por la noche, desde la avenida Jaime I, para participar en las celebraciones de las apariciones de la Virgen de Fátima, completando una distancia de 867 Kilómetros, y el tiempo aproximado de la duración del viaje de unas catorce horas, de ida y las mismas de la vuelta que fue el domingo 10 de octubre.

¿Qué sucedió realmente en Fátima hace ciento cuatro años?

El lugar donde se encuentra el Santuario de Fátima, Cova da Iria, era hasta 1917 una zona desconocida de la parroquia de Fátima, en el municipio de Ourém. Ese año, un acontecimiento religioso cambió para siempre su historia e importancia. Tres pastorcitos, Jacinta, su hermano Francisco y su prima Lucía, fueron testigos de sucesivas apariciones de la Virgen del Rosario. Visto con desconfianza inicial por la Iglesia, pero aceptado por el pueblo, el obispo de Leiria no reconoció el fenómeno hasta 1930. A partir de entonces, la localidad experimentó un notable desarrollo, que propició que Fátima ascendiese a la categoría de pueblo en 1977 y de ciudad en 1997.

La fama mundial del santuario se acentuó durante el papado de Juan Pablo II, declarado devoto de la Virgen de Fátima que, en 1982, se desplazó hasta allí en agradecimiento por haber sobrevivido a un atentado un año antes. En 2000, en su tercera visita al lugar, anunció la beatificación de Jacinta y Francisco, a los que el Vaticano atribuyó una curación milagrosa.

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