En pocas semanas se cumplirán 80 años desde que un grupo de sajeños fueron fusilados y enterrados en una de las fosas del Cementerio de Alicante.

Fue el martes 11 de marzo de 1941. Ese día la portada del ABC informaba de la reciente adhesión de Bulgaria a la Alemania nazi, y, mientras tanto, en la tapia del cementerio de Alicante, fueron ejecutados Joaquín Cerdá Vidal, agricultor de 36 años, Leandro Rico Rico, agricultor, con 38 años, Manuel Lucas Alpañez, jornalero, de 30 años de edad, y Pedro Fernández Chico, montador, de 25. Unos días más tarde fusilaron al también sajeño José Esteban Mataix, carpintero, de 52 años. Todos ellos fueron enterrados en la misma fosa común, una de las más de treinta que se abrieron dentro del recinto del propio cementerio entre 1939 y 1944.

En esa fosa descansan desde entonces, junto a cerca de una treintena de represaliados procedentes de diferentes puntos de la provincia, Castalla, La Vila Joiosa, Torrevieja, Callosa de Segura, Asp, son solo algunas de ellas. Todos con un destino final común, que “les llevó a ser detenidos, acusados de delitos que no cometieron, juzgados en un juicio sumarísimo, y condenados a muerte de forma injusta”, señalan desde la Asociación de familiares de los represaliados por el franquismo del cementerio de Alicante, que hoy trabaja incansablemente por localizar a familiares y conseguir la exhumación de las fosas.

Hace unos años se colocó un memorial con los nombres de las víctimas en la zona donde están las fosas del cementerio de Alicante, nos parece estupendo, pero eso para las familias no es suficiente”, señalan desde el colectivo. “No buscamos ningún tipo de revancha, tan solo que se exhumen los cuerpos de nuestros familiares para poderles dar digna sepultura junto a sus mujeres, maridos, padres, e hijos, que lamentablemente hoy ya han desaparecido y no pudieron ver cumplido su deseo de recuperarlos”, añaden.

Esta asociación, de reciente constitución, tiene como principal objetivo la recuperación e identificación de estos restos, y para ello ya está sumida en varios proyectos de estudio, excavación e identificación, y esperan que a lo largo de este año se pueda comenzar a abrir alguna de las más de treinta fosas documentadas en el cementerio de Alicante.

Pero otro de los cometidos más importantes de este colectivo es la localización de familiares directos de los represaliados. “Es seguramente la única forma que tendremos de identificar los restos exhumados, puesto que, salvo que lleven encima algún tipo de documento u objeto que los pueda individualizar, tendremos que acudir a la comparación de ADN para efectuarlo”, han explicado, señalando que, además, en el caso de identificación positiva, tener localizados a los familiares permitirá la entrega de los restos para su sepultura al final del proceso.

Esta intensa labor de búsqueda la están haciendo apelando a la colaboración de ayuntamientos, colectivos y otras organizaciones, y con una campaña en redes sociales que está obteniendo sus frutos. Aseguran que gracias a estos medios han localizado a un considerable número de familiares, aunque de las más de 350 personas que les consta que están enterradas en las fosas del cementerio de Alicante solo han podido contactar con algo menos del 20% de las familias, entre ellas dos de Sax, que ya forman parte de la asociación.

Es muy importante que quien conozca a alguna familia, o tenga alguna pista para que podamos seguirla, nos lo comunique, ya que quedan muchísimas por localizar”, piden desde la asociación, que utiliza las propias redes sociales y el correo electrónico afrfca19.12@gmail.com como forma de contacto.

 

 

 

 

 

 

 

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