La salida fue desde la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, por el camino de costumbre y acompañados en todo momento por el sonido tradicional de la Colla los Amigos. Una vez los romeros llegaron a la ermita, se llevó a cabo la Santa Misa.

San Pancracio se vio desbordado en la tradicional peregrinación hasta su ermita de Sax. El santo de la salud y el trabajo recibía una nueva avalancha de peticiones de toda la comarca, e incluso de diversos puntos de la provincia, que se dirigieron caminando o con sus vehículos hasta el paraje de La Torre para encenderle velas, depositar flores y el típico perejil en el altar y, sobre todo, para rezarle, darle las gracias y pedirle su ayuda divina.

También se rogaba por la salud porque sin salud no se puede trabajar ni disfrutar. En fin, que el santo, al que por cierto anudaron al cuello el pañuelo de romero, tuvo que tomar buena nota de miles y miles de peticiones que intentará atender, en la medida de lo posible, a lo largo de todo el año.

No hay sajeño que se precie que no haya cumplido con la tradición de asistir a la Finca la Torre a disfrutar de una caminata y el posterior regocijo de un buen almuerzo degustando el agua del abrevadero municipal, y las viandas que ofrecían los integrantes de las fuerzas políticas.

Una historia que cumple ya su 66 aniversario, tras dos años de pandemia.

La actual ermita sitiada en el paraje de la Torre se construyó en 1961 sin embargo el primero de mayo de 1956 se celebró por primera vez la fiesta de San Pancracio, organizándose una procesión y una romería desde la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción hasta el paraje de La Torre.

De la ermita destaca el interior en el que podemos admirar la reelaboración de planteamientos arquitectónicos con influencias de la arquitectura de Gaudí, en concreto las estructuras parabólicas de ladrillo que el insigne arquitecto realizó en obras como el Palacio Güell y el Colegio de Teresianas de Barcelona.

La ermita la fundó D. Jerónimo Márquez Penalva, Párroco de Sax, en 1961. Los terrenos fueron cedidos por Pascual y Luis Barceló, vecino de la localidad de Sax. La puso bajo la advocación de San Pancracio, por aquello del dicho: San Pancracio Salud y Trabajo. Para 1995, la ermita se remodeló y amplió.

La pequeña construcción se sitúa en la ladera de un pequeño cerro, desde el lugar se ofrece una agradable perspectiva de Sax con la población, su castillo y al fondo el Monte Camara y la Sierra de Salinas. Se trata de un edificio exento, con el tejado a dos aguas de acusada pendiente, los aleros quebrados y cubierto de pizarra, cosa inusitada en toda la provincia. La fachada orientada a poniente, mirando a Sax, es de forma poligonal en la que se distingue claramente dos partes: la que corresponde a la nave con un frontón triangular agudo y una lateral rectangular, sobre la que se eleva una espadaña de hierro que no aloja campana. Sobre la puerta un ventano con lacería de cemento, recuerda las labores de cantería antigua.

La planta de una sola nave, mide 14,30 por 6,40 metros. Tres arcos parabólicos la dividen en cuatro tramos, en el tercero de ellos una capilla a cada lado, más bajas que la nave central; dan la impresión de crucero; el presbiterio se encuentra elevado cuatro escalones. No existe retablo, la imagen de San Pancracio se apoya sobre una peana realizada con escuadra de hierro.

 

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