El obispo diocesano D. Jesús Murgui presidió una solemne misa en la que el sajeño José Moya y Pablo Cremades fueron ordenados sacerdotes, con la recepción de este sacramento, estos dos jóvenes “se incorporan a la acción salvadora de Cristo” para que “miles de personas se encuentren” gracias a ellos “con la vida que Dios quiere regalar”.
Ante numerosos familiares, fieles y sacerdotes de toda la diócesis, los dos jóvenes han prometido su deseo de servir a la Iglesia a través del ministerio sagrado, a la vez que se han comprometido a rezar la liturgia de las horas, vivir en obediencia y castidad. Los sacerdotes presentes interpusieron las manos sobre la cabeza de los nuevos presbíteros, después que postrado rostro en tierra, imploraron la protección de los santos y la imposición de sus vestiduras litúrgicas en la que ambos han estrenado su nuevo ministerio.

Por su parte, el sajeño José Moya presidió el domingo por la tarde su primera eucaristía de acción de gracias. Desde el pasado 8 de junio ondea una bandera blanca en la torre del campanario de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Sax, y es que el sajeño y neopresbítero en la Basílica de Santa María de Elche, José Moya Payá, fue ordenado sacerdote el 1 de julio en la Concatedral de San Nicolás, la ceremonia, que dio comienzo a las 11:00 horas, estuvo presidida por el obispo diocesano D. Jesús Murgui, así como los familiares, amigos y sacerdotes que acudieron desde todos los puntos de la provincia para acompañar a estos diáconos en su paso definitivo hacia el presbiterio.

José Moya Payá, con 24 años y nacido en Sax, se decidió por el sacerdocio a los 12 años a raíz de una visita a su primo al propio Seminario. “Aquel día, a raíz de un video vocacional que prepararon para ese año, descubrí en la alegría y en la cercanía de Dios de los seminaristas, que Dios me llamaba a ser sacerdote” explica José. Para él este sábado será “un día muy especial”. “Seguramente con muchos nervios intentando ser consciente del regalo tan grande que Dios me va a dar” añade.


