El próximo 28 de mayo los sajeños están citados para ejercer su derecho a voto en las elecciones locales y autonómicas, pero también podrán participar sin escoger un candidato.

Las elecciones están a la vuelta de la esquina y aquellos censados estarán atentos y analizando los debates, las encuestas y los programas políticos de las distintas formaciones con el fin de tomar la decisión más acertada en las urnas el 28 de mayo. No obstante, a pesar de que exista mucho ruido político y una gran cantidad de información circulando por los medios y las redes sociales en plena campaña electoral, muchos ciudadanos optarán por no confiar su derecho a voto a ninguna de las alternativas disponibles.

Ya sea por motivos reivindicativos, descontento político, desinterés o pereza, muchos optarán por «no votar» en las estas elecciones, pero cabe resaltar que existen muchas formas de castigar a los políticos en una jornada electoral. En este sentido, es clave que el electorado sea consciente de las consecuencias que pueda llegar a tener su ‘voto de castigo’, ya que existen pequeñas diferencias en como se contabilizan las distintas opciones. Así es cómo se puede emitir cada tipo y las diferencias entre el voto en blanco, voto nulo y la abstención.

Voto en blanco

La primera alternativa consiste en depositar un sobre vacío y se suele emplear cuando el electorado desea expresar su rechazo a las candidaturas y falta de afinidad a los partidos. En este caso, se contabiliza como un voto válido, tal y como lo recoge la LOREG en el apartado 5 del artículo 96, y estos votos suelen favorecer a los partidos mayoritarios, ya que en la suma del sufragio se contabilizan y elevan el mínimo de votos necesarios para hacerse con un sillón. Este se debe a la polémica ley D’Hont que distribuye los escaños con la fórmula “de la media mayor”, y el objetivo principal es que el coste medio de votos sea aproximadamente el mismo para cada partido. Este método reparte los escaños con una fórmula matemática dentro de una circunscripción de manera proporcional.

Voto nulo

A diferencia del voto en blanco, un voto nulo no tiene ninguna consecuencia electoral porque no se contabilizan y al no contarse tampoco suman, pero si queda constancia de él en la mesa electoral. Durante el recuento de votos no es inhabitual ver papeletas no oficiales que luego se vuelvan virales en redes sociales y esto sería un voto nulo y al igual que el voto en blanco, el votante censado deberá acudir a las urnas. Además, depositar más de una papeleta en un mismo sobre también es un caso de esta alternativa, pero ojo, si papeleta del mismo partido se considera como un solo voto, ya que se considera un descuido por parte del elector. En esta categoría también entran papeletas que contengan pintadas o la introducción de objetos adversos en los sobres que se depositan en las urnas.

Abstención

Esta acción electoral es aquella en la que el votante directamente decide no acudir al colegio electoral y estos votos tampoco se contabilizan, ni influyen en el resultado electoral. Existen dos tipos de abstención, por un lado, la abstención política racional y por otro, el abstencionismo apático. La primera se refiere a aquella en la que se expresa de manera simbólica un rechazo hacia el espectro político actual, ya sea por desilusión o enfado con el sistema, y la segunda, es un caso totalmente opuesto y se da cuando existe un total desinterés por la política.

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