Oracion quinto día.

Pacientísimo Dios y Señor mío, que por tu infinita caridad enviaste a tu Unigénito Hijo a redimir al mundo a costa de tormentos, azotes y afrentas en un madero: yo te ofrezco la sangre que derramó en toda su pasión, y los tormentos y azotes que padeció tu escogido mártir San Blas, cuando colgado de un madero herían y maltrataban su cuerpo, gloriándose de padecer por la confesión de la fe: yo te suplico me des paciencia en mis tormentos y ahogos, para que mis quebrantos sean meritorios y aceptos en tu acatamiento, hasta llegar a la patria del descanso, y me concedas lo que te pido en esta Novena para, gloria y honra tuya. Amén.

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