Joan CamusSe han hecho diversos análisis de esta lacra: que el maltratador proviene de una familia desestructurada, que es un psicópata o que en su niñez fue víctima también de malos tratos. Todas ellas han tenido amplia cabida en multitud de estudios. Pero vamos a ahondar en una perspectiva que ha sido menos tratada: La violencia de género en las religiones”, y la culpa que éstas han tenido y siguen teniendo en la continuidad de todo tipo de maltrato hacia las mujeres.

Desde sus mismos orígenes, todas las religiones han sido patriarcales, masculinas, misóginas y con actitud abiertamente discriminatoria hacia la mujer. En todas ellas, los términos más despectivos, injuriosos y peyorativos han ido referidos a la mujer. Solamente se salvaban cuando ejercían de madres puras y castas hermanas.

Se las culpa de todos los males, de inducir al hombre a los malos hábitos, de seducirlo con malas artes para que afloren sus más bajos instintos y también se las catalogaba como impuras, impías y pecadoras.

Durante siglos e incluso milenios, se van contado las mismas ideas, haciéndolas pasar de una generación a otra, hasta que , dan lugar a que se introduzcan en la conciencia de la especie una mentira que por repetición llega a convertirse en una “verdad”, verdad que es la mayor falsedad de la historia.

Las tres religiones del “Libro” (el cristianismo, el judaísmo y el islam), son las que reflejan con mayor fuerza esta discriminación. Son las que las califican de pecadoras, de utilizar el mal para atacar y subyugar al inocente “hombre”. Los sectores más fundamentalistas de estas religiones atacan siempre a la libertad, a los derechos conseguidos, pero sobre todo, atacan a las mujeres.

Para intentar explicar esta violencia de género en las religiones, intentaré exponer alguna de las ideas de Juan José Tamayo, teólogo y director de la Cátedra de Teología y Ciencia de las religiones de la Universidad Carlos III de Madrid. A este estudioso de las religiones, cristiano y humanista, no se le puede descalificar diciendo que es ateo ni anticlerical.

1.- LAS MUJERES, LAS GRANDES OLVIDADAS Y PERDEDORAS DE LAS RELIGIONES.

  1. a) Las mujeres en las religiones, son consideradas menores de edad, necesitan guías espirituales varones que las conduzcan por la senda de la moralidad, sobre todo en materia de sexualidad, de relaciones de pareja y en la educación de los hijos. Todas las normas morales a cumplir por las mujeres son dictadas por los varones.

En la imaginación de todo el patriarcado religioso, compuesto por clérigos, imanes, rabinos, lamas etc, a las mujeres se las considera tentadoras. Esta imagen se forma a partir de libros sagrados que están escritos en lenguaje patriarcal y están leídos con ojos fundamentalistas.

 

  1. b) Las mujeres nunca son reconocidas como sujetos religiosos, en casi todas las religiones la divinidad es masculina y se representa mediante imágenes de hombres. Entonces la premisa es clara: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. De esta manera sólo los hombres pueden representar a Dios, solo los hombres pueden subir al altar, ofrecer el sacrificio, consagrar, dirigir la oración en la mezquita, presidir el servicio en las sinagogas. Solo los hombres pueden ser sacerdotes en la Iglesia Católica, imanes en el Islam y rabinos en el judaísmo.

Se llega incluso en la Iglesia Católica a considerar delito grave la ordenación de las mujeres como sacerdotes, y este delito grave está al mismo nivel que la pederastia. Además el castigo por ordenar sacerdotes mujeres es la excomunión, mucho más severo que el pecado de la pederastia.

¿Cómo se puede equiparar ordenar a una mujer sacerdote con el abuso a menores? ¿Cómo se puede esconder al fundador de los Legionarios de Cristo y a todos los sacerdotes pederastas en monasterios anónimos y condenar más gravemente a mujeres por actos que no son en absoluto perjudiciales para nadie?

  1. c) La organización de las religiones es una pirámide patriarcal: todos los sacerdotes católicos, los imanes, y la mayoría de los rabinos, son hombres

 

  1. d) Las mujeres acceden con mucha dificultad a puestos de responsabilidad en las comunidades religiosas. El poder es detentado por varones y a las mujeres sólo les queda acatar órdenes. En el caso del cristianismo, se apela a Jesús para cerrar el paso a la ordenación como sacerdotes de las mujeres. Un Papa en un libro entrevista, “Luz del Mundo” afirma: “No es que no queramos mujeres sacerdotes, es que no podemos, porque así lo estableció Cristo. Con la Biblia cristiana en la mano, Jesús de Nazaret, no pone en marcha una iglesia jerárquica y patriarcal, sino un movimiento igualitario de hombres y mujeres y además Jesús no ordenó sacerdotes ni a hombres ni a mujeres.

A las mujeres se las busca para cursillos prematrimoniales, de confirmación, de primera comunión, pero siempre bajo el mando de un hombre o de un sacerdote. Se las busca para organizar aspectos cosméticos de las parroquias, poner flores, limpiar las iglesias, las sacristías y las casas de los sacerdotes. La mayoría de las veces para realizar las mismas tareas que realizan en sus propias casas.

  1. e) Las religiones limitan las funciones de las mujeres al ámbito doméstico, a lo privado (mejor que estén bien guardadas en casa), también a la educación de los hijos e hijas, a la atención del marido, al cuidado de los enfermos, de los padres y suegros. Pero siempre las directrices de estas actividades están establecidas por la propia Iglesia. Se ha de educar a los hijos para que perpetúen el sistema establecido.

Cualquier otra actividad política o social ajena a la Iglesia, es considerado un abandono del hogar y se intenta y consigue inculcar un sentimiento de culpabilidad. Esta culpabilidad es tan intensa que muchas mujeres que realizan trabajos de investigación, docencia o trabajo remunerado además de ocuparse del hogar, acaban tomando pastillas de colores para superar depresiones.

Esta depresión se produce cuando algo en la esfera privada va mal y la educación recibida hace que interioricen que la culpa es de ellas, por abandonar la casa y trabajar, investigar o enseñar.

 

 

  1. f) – La mayoría de las religiones niegan a las mujeres el reconocimiento y el ejercicio de los derechos reproductivos y sexuales.

No son dueñas de su propio cuerpo, porque está controlado por los confesores y los directores espirituales. La castidad de las mujeres antes y después del matrimonio está regulada rígidamente en contraste con la libertad sexual concedida a los hombres y esto se hace para asegurarse la paternidad del hijo. Si se le ponen trabas por medio de la educación y las emociones a las mujeres para tener relaciones sexuales y solo está permitido tenerlas con el marido, queda muy claro que el hijo será legítimo. Entonces se intenta vender como pecado una realidad bien distinta, asegurarse la paternidad.

Se puede decir que hoy en día esto ya no existe y es totalmente falso. Se sigue criticando que una mujer vaya vestida de una forma atrevida. Ante una agresión sexual, la primera expresión es: ella se lo ha buscado por cómo iba vestida. Aún existen jueces que ponen como atenuante de una violación, la forma de ir vestida o que no opuso la suficiente resistencia. Y esto sigue estando muy influido por la educación religiosa recibida, que se ha colado en una gran parte del ordenamiento jurídico.

A las mujeres no se les permite planificar la familia: deben tener los hijos y las hijas que Dios quiera y no los que ellas decidan. Tradicionalmente el cristianismo ha afirmado que constituye un grave pecado el que la mujer intente controlar su propia reproducción.

– No pueden ejercer su sexualidad fuera de los límites impuestos por la religión, es decir, dentro del matrimonio y heterosexual. La práctica del sexo fuera del matrimonio y o digamos con personas del mismo sexo está prohibida y condenada expresamente. Aquí, tampoco pueden decir los jerarcas de las iglesias que esto es mentira, solo basta con mirar las críticas y los empeños para sacar fuera del ordenamiento jurídico la ley de matrimonio entre personas del  mismo sexo.

-Si deciden interrumpir el embarazo, aunque sea dentro de la ley, son acusadas de pecadoras y criminales. En esta criminalización del aborto coinciden los líderes religiosos del catolicismo y del islam. Les acusan de asesinas de vidas las mismas personas que apoyan alegremente la pena de muerte, que no tienen pegas en defender las guerras por motivos religiosos y lo que es peor por motivos económicos.

Les siguen llamando asesinas los líderes a los que después no les importa en absoluto el bienestar de los niños sin recursos. Dicen que, hay que tener todos los hijos que mande Dios, para que después mueran de hambre o lleven una vida de sufrimiento y miseria.

Realmente lo que le importa a todas las religiones se seguir mandando sobre el vientre de las mujeres, mandar es tener poder y el poder es lo único que les ha importado durante siglos.

Si están en contra de que la mujer decida abortar, deberían estar a favor de lo único que puede impedirlo: una educación sexual completa y un acceso a métodos anticonceptivos cuando la mujer lo desee.

 

 

2.- LAS RELIGIONES HAN EJERCIDO HISTORICAMENTE TODO TIPO DE VIOLENCIA SOBRE LAS MUJERES

Los textos sagrados dejan constancia de ello, pero incluso hoy en día, está justificado pegar y lapidar a las mujeres. Hemos visto documentales donde se las condenaba a morir a pedradas por adulterio, incluso cuando la relación sexual había sido mediante una violación.

Pero la violencia no tiene necesariamente que ser física, puede ser psicológica y arrastrarse durante siglos y seguir en el subconsciente de la especie. San Agustín llegó a decir que la inferioridad de la mujer es una cosa del orden natural. Santo Tomás de Aquino, define a la mujer como un hombre imperfecto y Lutero habla de las mujeres como inferiores de mente y de cuerpo por haber caído en la tentación.

Y siempre la misma historia, la tentación, la lujuria, la desobediencia, etc, etc y siempre la misma culpable, LA MUJER.

La violencia psicológica aplicada de una manera subliminal: hasta hace algunas décadas, en España, las mujeres llevaban velo, el luto era casi eterno y sólo podían salir de casa del brazo del marido. Hoy en día, las mujeres musulmanas han de llevar velo, ropas largas, burka en algunos casos, no puede conducir, ni salir de casa. No pueden ser miradas por otro hombre. Esto no pueden ocultarlo diciendo que es una costumbre, es lo mismo que sucede con las otras religiones monoteístas, simple y llanamente violencia de género

 

3.-¿POR QUÉ SON LAS MUJERES LAS MÁS FIELES SEGUIDORAS DE LAS RELIGIONES?

Se habla de la orientación femenina hacia la religión como algo innato, genético, casi místico. Que sienten la necesidad de creer en algo superior y por eso son más religiosas. Ninguna, ninguna investigación científica demuestra esto, se trata de crear un estereotipo cuyo objetivo es someter a las mujeres a la represión religiosa. A las mujeres, por tradición se les ha inculcado el sentimiento religioso, es un proceso de educación y aprendizaje y esto se realiza con un motivo muy concreto:

“Antes hemos visto que a la mujer se la quiere en casa, educando a los hijos y cuidando de los mayores. Si desde pequeñas, las han ido educando en unos principios de una manera tan sutil que ellas sin darse cuenta, hacen suyos, después los irán pasando de generación en generación y los Santos Hombres de las religiones se ocuparan de otros menesteres. Se pueden dedicar a hacer política en la sombra, crear guerras en nombre de Dios e intentar dirigir a la humanidad bajo directrices mundanas y nunca divinas”.

Esta es otra forma de violencia de género encubierta, utilizar a las mujeres para los fines que quieren las jerarquías eclesiásticas.

4.-LA REBELIÓN DE LAS MUJERES

 

Estamos asistiendo a una rebelión de las mujeres en el seno de las religiones, tanto a nivel personal como colectivo.

  1. A nivel personal, transgrediendo conscientemente las normas y orientaciones en materia de sexualidad, de relaciones de pareja, de planificación familiar, de trabajo y de opciones políticas.
  2. A nivel colectivo. En el interior de las religiones, están creando movimientos y asociaciones de mujeres que operan con libertad y en muchas ocasiones se enfrentan con las autoridades religiosas.

 

En la sociedad, participando en movimientos feministas y organizaciones sociales, comprometiéndose, tanto en la emancipación de las mujeres como en la ayuda a los sectores más desfavorecidos.

 

Esta rebelión de la mujer dentro de las religiones, supone un avance en la lucha de la emancipación de la mujer y debería de ser apoyado por todos: creyentes, agnósticos y ateos, porque en la medida que lo consigan en el aspecto religioso, el siguiente paso sería a nivel político y social:

 

– Eliminar el menor salario a igual trabajo.

– Eliminar el techo de cristal que existe e impide progresar        jerárquicamente a las mujeres en el plano laboral.

– Educar al hombre desde la niñez para la corresponsabilidad en todas las tareas del hogar y de la educación de los hijos.

 

 

 

5.- LUCHA COMÚN

 

Pere Casaldáliga, obispo, pero ante todo “hombre libre” hasta que lo silenció el Vaticano. Dijo, que en Sudamérica, se necesitaba a todas las personas posibles para luchar contra la injusticia. Daba igual que fueran creyentes o no, se necesitaba gente con ganas de trabajar.

 

En el tema de la violencia de género, sea religiosa o no, hace falta todo el mundo y para luchar contra ella, se ha de ser combativo de todas las maneras posibles.

 

Como he hablado de religiones, me gustaría acabar con una suposición. Siempre se habla de Dios, desde una perspectiva masculina. ¿Y si por un momento, resultara que Dios existe? ¿Y si diera la casualidad que Dios es mujer? Sería tremendo. Yo,  para ese momento, me pediría un asiento de primera fila y me encantaría ver la cara que se les ponía a los líderes religiosos del mundo. ¿Qué harían?

   La lógica indicaría que el Papa excomulgaría a Dios. Que los clérigos islámicos decretarían una fatua condenando a Dios a morir lapidado. Y por último, el Gran Rabino, ordenaría que crucificaran a Dios. Y todo ello por ser mujer.

   Pero el deseo de todas nosotras y nosotros, sería que ellos se diluyeran en la nada y nos dejaran con esa Dios-Mujer tranquilos por toda la eternidad.

 

 

 

 

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