L’Alqueria Blanca supuso un boom de actores amateurs que vieron saciadas sus ganas de actuar. Muchos de ellos tuvieron varias tomas y todos los sajeños estábamos enganchado con tal de ver a los vecinos que aparecían.

 

La serie se grabó, sobre todo los exteriores, en nuestra Colonia de Santa Eulalia. La serie hizo que
este conjunto monumental fuera comocido y muchas personas vinieran a la Colonia a hacerse fotos y visitar los lugares que aparecían.

 

Lástima que los peligros de derrumbe, que aún perduran, hicieran que la serie se trasladara a otro emplazamiento.
Esa hubiera sido la oportunidad de poner en valor la Colonia, aprovechando que comenzaba a ser conocida por el público. Qué más hubiera querido la gente que visitar la ermita, donde se casaron los protagonistas, o el teatro.
Al fin y al cabo, la serie debería formar parte de nuestro patrimonio audiovisual y ser conocida y reconocida, además de servir como base para poner en valor el conjunto patrimonial.

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