Es uno de los lugares más emblemáticos de nuestra localidad, pero parece ser que desde que San Blas no está en su ermita, nadie se preocupa por la plaza, pero los turistas que vienen de visita es lo que ven.

Mimetizándose con los ondulantes contornos de la ladera sur de la peña, la calle de San Blas avanza de forma irregular entre casas bajas, con pequeñas ventanas, para dar acceso a la plaza en la que el tiempo parece haberse parado en el Medievo, entre corrales y bodegas excavados sobre la caliza.

Es el corazón de Sax, el lugar por cuyos suelos pavimentados al estilo clásico, pasan todas las celebraciones desde los concursos de gachamigas , a la tradicional bajada del Santo, la rifa o el cambio de capitanes. Cobija, en su corazón, una fachada en tonos ocre que parece la sombra color albero de la fortaleza de Sax pero es, en realidad, un lugar para buscar la paz espiritual: la ermita de San Blas.

Fue construida a la manera de la Reconquista; hoy no cobija la imagen del patrón de la localidad ya que San Blas ahora habita en la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción y es el lugar de reunión de los vecinos cuando preparamos las Fiestas de San Blas durante el tradicional cabildo del 26 de diciembre.

Las escaleras de la plaza más emblemática de Sax se encuentran en un estado deplorable, pero tranquilos, esto también es culpa de Sax Digital, por existir.

 

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