El otro día hablaba con una amiga sobre la ausencia de Cultura en Sax en nuestro tiempo. Coincidíamos plenamente en la queja y algo menos en la solución. Nos lamentábamos con ironía y rabia sobre la desaparición sistemática y, a veces, casi programada de la cultura sajeña de la vida pública.

Recordábamos cuándo empezó la cosa, como sin querer, en los tiempos de la pandemia. Comentábamos cuándo y cómo hacía su aparición impetuosa la expresión “hechos diferenciales”, que cuestionaba con resentida intención la cultura común de todos los sajeños. Fijábamos, allá por el comienzo del año 2020, con la liquidación de la Cultura a manos de los políticos, que contaron con el consentimiento y aprobación de muchos intelectuales, el comienzo del fin de la cultura sajeña…

Mi amiga y yo fuimos llenando de anécdotas nuestra conversación sobre el declive de la cultura en Sax y, finalmente, nos manifestábamos con contundencia: Sax no existe como categoría ni en los ámbitos académicos ni en los populares. La cultura sajeña tampoco es bien recibida por la ciudadanía que acude poco a los eventos, esos que se realizan y que se pueden contar con los dedos de una mano.

Ni una sola presentación de libros, espectáculos o exposiciones, solo podemos contar con los conciertos o pasacalles de las sociedades musicales, que son las grandes fabricantes de cultura en Sax, por ello, Sociedad Unión Musical y Artística de Sax y Sociedad Instructiva Musical Sones de Sax, junto con la Asociación Cultural Somos Anti Xenofobia que también realiza sus eventos, apostando por una cultura segura, querer es poder, por ello, millones de gracias por existir.

Tan solo contamos en Sax con dos publicaciones anuales que se mantienen vivas actualmente … el Programa de Fiestas que edita la Mayordomía de San Blas todos los años con motivo de nuestras fiestas patronales y por supuesto, la revista El Castillo de Sax, editada por la Asociación de Estudios Sajeños – Grupo Amigos de la Historia de Sax. En este ultimo caso, hemos de resaltar que en este 2021, la revista ha sacado su ejemplar nº 41 y ha cumplido su 25º Aniversario, desde que salió por primera vez en 1996, en su cuarta época. Todo un logro cultural y editorial digno de alabanza, logrado por parte de nuestros amigos y de todos sus colaboradores, tanto de articulistas como de las empresas y comercios que apoyan la publicación.

Espiritual y moralmente, Sax nada dice. Es como si Sax no existiese para nuestros actores, actrices, cantantes, pintores, escritores, artistas, payasos, magos… tan solo nuestro Castillo y las renovadas visitas guiadas gracias al plantel de artistas del Grupo José Luis Herrero Teatro, son los que dan participación a los ciudadanos que quieren hacer cosas distintas.

Y eso sí, nuestros políticos, siguen cobrando los mismos sueldos, 13 ediles de un pueblo que culturalmente hablando se muere poco a poco. Nuestro pasado siempre fue mejor que este presente, marcado por la pandemia que tiene la culpa de todo.

El caos espiritual sobre Sax, es absoluto. Los villanos se ríen de la situación, los ciudadanos seguimos pagando por nada y los estultos no entienden de lo que hablamos.

Nadie en este proceso de negación de la cultura sajeña está libre de responsabilidades. Aquí todos tenemos una parte de culpa. Para comenzar a valorar nuestras tradiciones culturales, en mi opinión, bastaría con que cada uno de nosotros reconociese su parte de culpa en la negación de la cultura sajeña. Mi amiga estaba tan de acuerdo conmigo que pidió perdón por no haberse atrevido a publicar en el pasado varios artículos sobre este asunto; pero de eso hablamos otro día.

Por cierto, la pandemia tiene la culpa de todo.

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