La Guardia Civil, en su lucha contra la falsificación, el contrabando y la seguridad de los consumidores, desde el mes de octubre del 2023, en localidades de Monforte del Cid, Sax, Elche, Crevillente, San Vicente del Raspeig, Alicante, Ibi y Santa Pola, ha realizado una veintena de inspecciones en establecimientos de sociedades mercantiles dedicadas a la importación. En 6 de ellas ha llevado a cabo la intervención de más de 43.000 juguetes por motivos de contrabando y seguridad, siendo propuestas para sanción.

Desde el mes de octubre de 2023, la Patrulla Fiscal y de Fronteras (PAFIF) de Santa Pola, ha realizado hasta 20 inspecciones en almacenes de las localidades de Monforte del Cid, Sax, Elche, Crevillente, San Vicente del Raspeig, Alicante, Ibi y Santa Pola. Dichas inspecciones se realizan con el objeto de localizar artículos introducidos de manera irregular en el territorio de la Unión Europea, al objeto de prevenir tanto el fraude fiscal o la falsificación, como la adopción de las medidas de seguridad que tienen que tener los juegos y juguetes para los consumidores y usuarios.

Conforme se realizaron las diferentes inspecciones, los agentes localizaron 6 almacenes en los que se intervinieron hasta 47.771 juguetes, mayormente procedentes de China, Taiwan y los Estados Unidos, siendo el último, en la localidad de Elche, en el que se localizaron e intervinieron la mayoría de estos, llegando a las 36.900 unidades.

Por estos hechos, los juguetes han sido intervenidos y puestos a disposición de la autoridad competente y las empresas han sido denunciadas a la Ley Orgánica 12/1995, de 12 de diciembre, de Represión del Contrabando, y al Real Decreto 1205/2011 y 880/1990 sobre seguridad en los juguetes, dando cuenta a los organismos competentes.

Los responsables de las infracciones administrativas de contrabando y seguridad se pueden enfrentar al cierre del establecimiento o la suspensión del ejercicio de la actividad, así como a multas de hasta 1.000.000 euros.

La Guardia Civil recuerda que adquirir este tipo de objetos puede conllevar un riesgo para la salud de los niños, ya que pueden suponer riesgos de asfixia por piezas de tamaño inadecuado, mal ensambladas o pueden incluir componentes químicos perjudiciales para la piel, y que las falsificaciones no tienen ningún tipo de control de calidad en su fabricación.

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