El funcionamiento del alumbrado público de la localidad acumula últimamente varias quejas entre los vecinos de sobre todo la zona centro.

La escasa iluminación es un problema para la mayoría de los vecinos, que viven en la Gran Vía y aunque saben que se trata de nuevas tecnologías, las quejas son numerosas, porque aseguran que no ilumina lo suficiente.

Comerciantes y vecinos de la zona consideran que la luz actual es insuficiente para el eje más importante del centro de la ciudad. Y no lo achacan tanto a las antiguas farolas que hay distribuidas a lo largo de toda la calle, en pie frente a las fachadas de los edificios. Algunos consideran que esta luz amarillenta y la escasa potencia que desprenden no está a la altura de una calle con tanta importancia como esta. Por otra parte, debido a la instalación de banderolas publicitarias sobre los pilares, los focos existentes dan más luz a las fachadas que a la propia calzada en sí.

Las roturas en algunas baldosas, la suciedad o la falta de papeleras han desatado las quejas en esta arteria histórica, con muchas asignaturas pendientes de resolver para recuperar el declive que ha sufrido en los últimos años con muchos locales comerciales cerrados.

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