La Casa Alberto Sols acogía uno de los primeros actos culturales en Sax desde que llegó la pandemia hace más de un año. La presentación corrió a cargo de Gabino Ponce Herrero, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Alicante y habitual colaborador del Centro de Estudios Locales del Vinalopó.

El pasado viernes 18 de junio el CEL Vinalopó presentaba de nuevo la Revista del Vinalopó que dedica su apartado principal a la geografía del Vinalopó, en esta ocasión en Sax, tras presentarla anteriormente en Petrer, Novelda, Crevillent, Monóvar, Aspe, Elda y Pinoso.

La presentación se realizó a la antigua usanza ya que la tecnología del Centro de Estudios y Archivo Histórico Municipal Alberto Sols de Sax falló. Tras unos minutos de incertidumbre, y revista en mano, Gabino Ponce Herrero, nos hacia llegar al publico asistente al acto, el contenido del número 22 de esta revista, en la que destacan los trabajos de dos sajeños.

El número 22 de la Revista del Vinalopó, se corresponde con el año 2019. Estaba todavía sin presentar y sin salir a la venta por los efectos de la pandemia. Ahora, por fin tenemos la oportunidad de disfrutar de la enriquecedora lectura de la variada colección de artículos que incorpora.

La primera parte de la revista, definida como “dossier de Geografía”, ha sido coordinada por el geógrafo de la Universidad de Alicante, doctor Antonio Prieto. Se trata de un compendio sobre los paisajes y sus aprovechamientos de las comarcas del Vinalopó, en el que se analiza el creciente riesgo de erosión y pérdida de suelos en el municipio de Petrer, que sirve como laboratorio para expresar un riesgo común a todo el Valle, se presenta la red MeteoVinalopó, de observatorios meteorológicos, auspiciada por la Asociación Valenciana de Meteorología, que incorpora treinta y siete observatorios, dentro de la ya densa red que cubre el País valenciano. Otro artículo describe un aprovechamiento ganadero característico de estos parajes: el pastoreo extensivo, con una cabaña de ovejas y cabras hoy en desaparición. En él se defiende la importancia que esa actividad histórica ha tenido en nuestros pueblos, tanto como garante de una alimentación de calidad (de proximidad), como para mantener la biodiversidad en nuestros montes. Una lectura más emocional de los paisajes se debe al trabajo de Vicente Vázquez, que describe los aires orientales y africanos de nuestros paisajes, que atrajeron a un importante número de ilustres viajeros en los siglos XIX y principios del XX. En este trabajo cabe destacar la entrevista que Blasco Ibáñez realizó, en Sax, a Emilio Castelar, al que imagina atendido por “vírgenes beduinas” en los oasis del Vinalopó. El dossier se cierra con un trabajo de geografía aplicada, elaborado por Antonio Martínez y Juan López, orientado a identificar los problemas y las prioridades sociales para el desarrollo de nuevos planes de empleo en nuestras comarcas.

El segundo apartado de la revista, Opera prima, incorpora otros muy destacados trabajos sobre la geografía del Valle. Uno centrado en el posible aprovechamiento de las aguas de riada e inundaciones en los cascos urbanos, con el ejemplo de Aspe. Otro complementario señala el aumento del riesgo por la ocupación humana de los cauces de inundación en Elche. Al hilo de ese estudio de riesgos se desarrolla el trabajo sobre la vulnerabilidad y exposición de las actividades humanas a los efectos de los terremotos en Crevillente. En la línea de estudios del medio físico se suma el que analiza la riqueza de la flora y vegetación del Pantano de Elda. El último artículo aborda un tema de gran interés hasta ahora poco analizado, como es el del impacto económico de nuestras fiestas de moros y cristianos; desde el caso de Biar, se observa la gran potencia económica que aúnan las más tradicionales y extendidas fiestas del Valle del Vinalopó.

Por último, en el apartado Varia van tres interesantes trabajos sobre nuestra historia y personajes. Uno se centra en el análisis arqueológico del poblado del Bronce del Cerro de los Purgatícos, en La Cañada, singular yacimiento por raro. Otro analiza los efectos en Agost de la mal llamada gripe española de 1918: en el momento se le llamó “el soldado de Nápoles”, porque como la canción de la célebre zarzuela, la gripe era muy pegadiza. La revista se cierra con otro acertado análisis de los paisajes en las novelas de Enric Valor, donde se resalta la claridad expositiva y descriptiva del novelista de Castalla.

 

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