El pasodoble “El Tío Ramón” fue compuesto aproximadamente hace unos 70 años, desde su composición se ha convertido en uno de los más populares dentro del mundo de la fiesta. Pero realmente ¿Quién era el Tío Ramón? 

Su nombre era Ramón Torreblanca Belman, una persona que desde su pueblo natal marchó hacia el Condado de Cocentaina buscando trabajo y se refugió en los pueblos de aquella zona, exactamente en la localidad de Balones. Comenzó a trabajar de peón caminero en los difíciles caminos de acceso de aquellas localidades (poco accesibles por su situación entre montañas). Allí hizo amistad con las gentes del lugar, sobre todo con la familia Origüel llegando a considerarle como uno más.  

Lo más sorprendente de esta historia y por lo que se ha llevado a cabo esta investigación es que Ramón era precisamente de nuestro pueblo, Sax. Las gentes de allí lo recuerdan como una muy buena persona, amable con todos, siempre hablando de su pueblo natal, de sus fiestas, de sus gentes, de su patrón San Blas. 

Tomás Olcina Ribes, era por entonces un joven aficionado a la música, su abuelo tenía mucha amistad con Ramón y cuando el joven lo visitaba le gustaba charlar con él, fue tanta la amistad que llegó a considerarle como un tío.  

Pasados lo años, Ramón se retiró al asilo de Alcoy , Tomás nunca dejó de visitarlo y siempre le prometió que le haría un pasodoble, así que llevó a cabo su promesa.  

Al cabo del tiempo, Ramón se marchó del asilo y ya nunca se supo de él hasta que por mera casualidad en un trabajo de investigación (nada que ver con este tema) Manoli Aracil conoció a Tomás Olcina y en una de sus conversaciones surgió el tema del origen del pasodoble y así surgió la curiosidad ¿quién pudo haber sido Ramón Torreblanca Belman? ¿de qué familia procedía? ¿por qué marchó de su pueblo? 

Manoli Aracil se puso en contacto con personas que pudieran tener acceso a los archivos parroquiales y municipales para poder localizar datos de Ramón. Personas como Vicente Vázquez, Alberto Ochoa, fueron decisivas para esta investigación. 

Ramón Torreblanca Belman nació en 1903, pero no consta su enterramiento en Sax. Su padre se llamaba Francisco Torreblanca Rodríguez, su madre Josefa Joaquina Belman. Vivió en las calles Tejera, Conjurador y Olivo, tuvo dos hermanos, Francisco y Joaquín, no tuvo descendientes y cuando su madre enviudó, marchó al Condado de Cocentaina en donde encontró trabajo de peón caminero. Se retiró al asilo de Alcoy, pero pasado unos años se marchó. Al no tener descendientes buscó a su familia en Sax y Villena. Su pista ahí desaparecía, pues solo eran recuerdos vagos y orales los que le recordaban. Siguiendo su pista nos trasladamos a Villena, al no encontrar familia, por medio de suposiciones, acudimos al cementerio y al asilo de la localidad. A pesar de las dificultades de la Ley de Protección de Datos, conseguimos su localización. Las religiosas del convento tenían registrado su nombre y la fecha de su fallecimiento, con la triste noticia que al ser indigente no podían localizar su situación en el cementerio. Hasta allí nos trasladamos y recibimos la información de que se encontraba en la fosa común, la cual había sido desinfectada, cuyos restos se encontraban en el osario y hasta aquí llegó nuestra investigación. 

Creímos oportuno que todo este trabajo fuera comunicado a sus descendientes, la familia Torreblanca, los cuales muy gustosos se interesaron y se quisieron poner en contacto con aquellas personas que acogieron a su antepasado.  

Anteriormente, durante la investigación, Tomás Olcina y Joaquín Origüel ya habían visitado nuestra localidad y muy ilusionados recibieron a la familia sajeña.  

El pasado mes de septiembre nos trasladamos a la localidad de Balones, en donde el alcalde nos recibió muy amablemente. Allí pudimos conocer a algunos de sus habitantes que todavía recordaban a Ramón. Resultó muy emocionante visitar la casa donde estaba hospedado y en la que vivió. Conocer a aquellos que fueron sus vecinos. Lo recordaban como una persona muy amable, trabajador, con añoranza de su pueblo… 

Sin embargo, esta historia tiene también una parte amarga. Tomás tenía un hermano mayor, Luis, el cual, tenía un trabajo en el que contactaba con muchos clientes. Luís estaba muy orgulloso y presumía de las dotes musicales de su hermano.  Entre aquellos clientes se encontraba Salvador Salvá, director de la banda de Xávea, el cual le propuso que le dejara probar el pasodoble para ensayarlo con su banda, a lo que Luis accedió con ilusión. Sin embargo, Salvador Salvá derivó en otras intenciones al comprobar que era un pasodoble muy bueno y libre de registro y ante la inocencia de aquellos jóvenes lo registró a su nombre. Luis todavía recuerda lo que Salvador le dijo: “no sabes lo que me has dado y llevo bajo del brazo”.  

Con el tiempo, comprobaron que aquel pasodoble aparecía Salvador Salvá como compositor a lo que los hermanos le pidieron explicaciones, pero este les dijo que no tenía importancia y que como el pasodoble necesitaba en la SGAE el nombre de un compositor, le puso el suyo para poder registrarlo. 

Con los años, una de las hijas de Tomás se licenció en Derecho y pensó que aquel suceso que pesaba en su familia, sobre todo en su tío Luís, no podía quedar de aquella forma y comenzó la custodia legal de la obra. Hasta el momento no se ha conseguido cambiar el nombre de Salvador Salvá por Tomás Olcina, aparecen siempre los dos como compositores, pero sí registrarlo en la Propiedad Intelectual con el nombre de su verdadero autor. 

 

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